miércoles, 7 de enero de 2026 - 6:00:15
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2026, un año que invita al optimismo para España

La producción retornará al crecimiento, con un +0,4%, y el mercado seguirá enfilado para recuperar los 1,3 millones, con una alza de hasta el 8%.

La industria del motor europea ha afrontado un 2025 de gran incertidumbre, fruto de la lenta evolución de la electrificación para poder cumplir los exigentes objetivos ambientales de la UE, a lo que se han sumado impactos negativos de calado, como los aranceles de EEUU o la mayor ofensiva de los fabricantes chinos, que están ganando posiciones ya de cierto peso en un mercado que, además, se mueve en niveles de estabilidad.

No obstante, como destacamos en la portada de nuestro anuario Ranking de la Industria del Motor que acabamos de publicar, hay argumentos sólidos que invitan a un mayor optimismo para enfrentar el horizonte desafiante que hay por delante. La luz llega de la mano de la «reacción» que se ha iniciado, por un lado, desde las instituciones comunitarias, con el paquete de medidas que presentó Bruselas el 16 de diciembre y que supone introducir una razonable flexibilidad manteniendo la ambición ambiental. Y, por otro, desde el Gobierno español, con el Plan Auto 2030 que impulsó Anfac y que dibuja una hoja de ruta de apoyo a la competitividad y la innovación para asegurar que el país continúe como potencial mundial.

España, sin ser ajena a todos los retos y amenazas, goza de una posición esperanzadora en términos 'fabriles', toda vez que la mayoría de sus plantas tienen asentadas su continuidad y adaptación al VE

Esta doble respuesta tiene que acabar de materializarse y profundizarse, siendo aprobados los cambios propuestos por la Comisión, junto a otros mecanismos de apoyo, y las diferentes líneas de ayudas comprometidas por el Ejecutivo de Sánchez, más allá de los anunciados Plan Auto+, Moves Corredores —ya convocado— y un nuevo Perte VEC. Porque no solo se requiere una regulación viable y que impulse los cambios, sino que hay que poner al servicio público las palancas que permitan extender masivamente la electrificación, como subvenciones a la compra o incentivos fiscales duraderos o facilitar el crecimiento de la red de recarga. Sin olvidarnos, en el terreno industrial, de lo imperioso que resulta garantizar que el inversor chino cree valor en Europa y que se avance en la autonomía estratégica en los componentes clave para los coches cero emisiones y conectados.

Con ese panorama, España, sin ser ajena a todos los retos y amenazas, goza de una posición esperanzadora en términos fabriles, toda vez que la mayoría de sus plantas tienen asentadas su continuidad y adaptación al VE. La incógnita más grande es qué pasará con Villaverde y el plan que Stellantis está preparando ante el fin del C4 en 2029. A ello hay que sumar que, probablemente, llegue algún que otro consorcio chino más en los próximos años.

Por ahora, tras un 2025 a la baja (-4%), fruto de las transformaciones al eléctrico y la atonía del mercado europeo, se empieza un 2026 en el que se estima una alza del 0,4%. Por su parte, en el mercado, la inercia positiva de recuperación de las cifras prepandemia sigue firme. Si el curso pasado las ventas de turismos se situaron a un 11% de las de 2019 tras un incremento del 13,1%, para el recién comenzado se prevé un avance, en el mejor de los casos, superior al 8%.

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