miércoles, 3 de junio de 2026 - 3:31:15
La Tribuna de Automoción
Portada » Noticias » No hay nada como un rEVolcón de empatía
General

No hay nada como un rEVolcón de empatía

Los comisarios de la UE acaban de descubrir una de las actuales desventajas del coche eléctrico: la denominada 'range anxiety'

Hace años se emitió un programa de televisión norteamericano denominado ‘Undercover Boss’ (‘El jefe infiltrado’), bastante interesante sociológicamente hablando, porque por unos días, los jefes se ponían en los zapatos de los subordinados. Un ejercicio que algún que otro preboste debería probar de vez en cuando.

Me ha venido a la memoria porque recientemente Politico Europe publicó un curioso artículo. Titulado ‘No es exactamente como el Air Force One: los coches de los comisarios necesitan una parada para recargar en sus viajes a Estrasburgo’, se hacía eco del cabreo de los comisarios de la UE en sus viajes en coche desde Estrasburgo (sede del Parlamento Europeo) a Bruselas, donde se halla la Comisión Europea.

440 km son una prueba de fuego de primer orden, que implica tener que realizar como mínimo una parada para recargar. Y aquí empieza el drama

Como es bueno predicar con el ejemplo —y en este punto me quito el sombrero—, los comisarios utilizan vehículos eléctricos para cubrir los 440 km que separan a ambas ciudades. Y, claro, acaban de descubrir una de las actuales desventajas del coche eléctrico: la denominada range anxiety, la ansiedad por la autonomía. Nuestras señorías europeas cubren el trayecto en buenos y eficientes coches, pero el problema es que 440 km son una prueba de fuego de primer orden, que implica tener que realizar como mínimo una parada para recargar. Y aquí empieza el drama, porque, incluso por esos lares, los puntos de recarga no siempre son de alta potencia o, simplemente, no funcionan.

Conclusión: que un viaje que en un coche de combustión —pongamos en un endemoniado turbodiésel de última generación— podría durar unas 5 horas, en un VE puede llegar a estirarse hasta 7, entre otros motivos porque, además de la media horita de recarga, los conductores oficiales suelen ser bastante cautelosos con el pie derecho para proteger la autonomía. Alguno se preguntará, con razón, por qué no viajan en tren —en avión sería a todas luces inaceptable—; la respuesta es sencilla: los comisarios suelen tener llamadas de trabajo, muchas de ellas confidenciales, y en un tren ni se tiene intimidad ni tampoco está asegurada siempre la cobertura.

¿Y la presidenta Ursula von der Leyen sufre los mismos padecimientos? Como es lógico por el cargo que ostenta, está exenta de la obligación de utilizar un VE, pues viaja siempre en un coche blindado.

Todo un rEVolcón de empatía el que están experimentando los comisarios…

Comparte tu opinión

* Acepto la política de protección de datos.
Los comentarios deben ser aprobados antes de publicarse.