martes, 14 de abril de 2026 - 10:32:28
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«Charge, baby, charge»… quizá

Ni en los sueños húmedos de Musk cabía un escenario como este: en EEUU ha crecido y mucho el interés por los coches eléctricos usados.

Contaba el filósofo británico Alan Watts que a un granjero chino le desapareció una mañana un caballo. Al enterarse de la noticia, sus vecinos le dijeron que aquello no era una buena señal, a lo que respondió el granjero con un lacónico «Quizá». Al día siguiente, apareció el caballo al que daban por perdido acompañado de cinco equinos salvajes, y al verlos, los vecinos exclamaron que aquello sí era una buena señal, a lo que el granjero repitió: «Quizá». El hijo del granjero se dispuso a domar a uno de los caballos salvajes, con tan mala suerte que se cayó y se fracturó una pierna. Nuevamente, los vecinos compartieron su pesar por la noticia, y el granjero respondió con un «Quizá». Y es que al día siguiente llegó un grupo de militares para reclutar al hijo para ir al frente, pero como estaba con la pierna rota, lo descartaron. Y como no podía ser de otra manera, los vecinos volvieron a expresar que aquello era una buena noticia, y el granjero se reafirmó con un «Quizá».

'Petrolheads' norteamericanos que otrora huían del coche eléctrico como del demonio, ahora se están planteando pasarse al mundo de la electrificación y traicionar sus principios

Con esta historia, Watts quería poner el acento en que nunca se puede saber a ciencia cierta si la fortuna o la desgracia son al final una buena o una mala noticia, pues el destino es caprichoso.

Me he acordado de esta anécdota al leer en Bloomberg que lo impensable se está haciendo realidad: petrolheads norteamericanos que otrora huían del coche eléctrico como del demonio, ahora se están planteando pasarse al mundo de la electrificación y traicionar sus principios. No es que emulen a Groucho Marx («estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros») ni porque hayan cambiado de opinión, sino simple y llanamente porque «es la economía, estúpido» (James Carville dixit, asesor de Bill Clinton). Y es que la caja de Pandora que han abierto Trump y Netanyahu en Irán ha hecho que el precio del petróleo se dispare, e incluso a los más acólitos de la gasolina, el bolsillo les duele, y cada vez más.

Es más, según se comenta en el mismo artículo de Bloomberg, en EEUU ha crecido y mucho el interés por los eléctricos usados. Es decir, que ni en los sueños más húmedos de Elon Musk cabía un escenario como este.

Si no fuera porque, como en toda guerra, pagan y mueren justos por pecadores, la no-estrategia de Trump sería una buena noticia para el planeta, y pasaríamos del «drill, baby, drill» al «charge, baby, charge». Quizá…

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