El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha mostrado abierto a la llegada de fábricas de automotrices chinas a suelo estadounidense, siempre y cuando contribuyan a generar empleo local. «Si ellos quieren venir, construir una planta y contratarte a ti, a tus amigos y a tus vecinos, genial. Que venga China», declaró el mandatario en su comparecencia del 13 de enero en el Club Económico de Detroit. Estas afirmaciones responden al interés de algunos fabricantes asiáticos de aterrizar en EEUU, como Geely.
Asimismo, Trump subrayó que está «defendiendo al trabajador del automóvil como ningún otro presidente» y vinculó los anuncios de inversión en el país de algunos de los grandes constructores estadounidenses durante el último año a su estrategia comercial. «Ahora tenemos más plantas en construcción en nuestro país que en toda la historia», añadió.
A su vez, el presidente defendió los aranceles a vehículos, componentes, acero y aluminio, pese a reconocer el impacto que han tenido en la cadena de suministro. También respaldó el recorte propuesto de los objetivos de eficiencia media —de 4,7 litros cada 100 kilómetros a 6,8— heredados de la era Biden, al considerar que encarecen de forma excesiva la fabricación de automóviles. «Son estándares que hacen imposible construir un coche asequible», sostuvo.
Por último, el mandatario volvió a poner en duda el futuro del acuerdo...
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