Mientras escribo estas líneas, me salta una noticia del medio Politico que define perfectamente la situación en la que nos encontramos: al parecer, Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y vicepresidenta en la Comisión Europea, comentó en una reunión que si no habían bebido alcohol en su vida, ahora era un buen momento para comenzar a empinar el codo.
Hace un año, negros nubarrones se cernían en el horizonte, habida cuenta de que Trump iniciaba su segundo mandato. Ahora, 365 días después, la cosa no pinta mejor. Y buen ejemplo de ello, más allá de la agitada geopolítica, ha sido el CES Las Vegas, la feria de electrónica de consumo más importante del mundo y otrora escaparate favorito de las marcas de automóviles. Si no estabas allí, no eras nadie ni abrazabas el futuro.
Lo cierto es que la edición 2026 se ha convertido en el Chinese Electronic Show, como lo ha denominado el consultor Michael Dunne
No se sabe si por cuestiones económicas, por seguir las lecciones de Carlos Tavares («no estaremos en ningún salón donde no se nos quiera») o porque el evento ha perdido atractivo, lo cierto es que la edición 2026 se ha convertido en el Chinese Electronic Show, como lo ha denominado el consultor Michael Dunne.
Sobreabundancia de marcas chinas, mientras que las americanas se han quedado en casa, en Detroit, y las europeas y japonesas —con la excepción de Honda— han pasado tan de puntillas que ni se las ha visto. En cuanto a las coreanas, Hyundai ha puesto el foco en su división de robótica y automatización industrial, reforzando el axioma de que «la mejor manera de anticipar el futuro es inventarlo».
Resulta preocupante la ausencia de las marcas europeas. Como todo en la vida, no solo hay que serlo, sino también parecerlo, y si aspiras a ser percibido como una tech company, este evento es el place to be.
Y como guinda, Nvidia ha presentado Alpamayo, una cartera abierta de modelos de IA, marcos de simulación y conjuntos de datos de IA física diseñada para acelerar el desarrollo de vehículos autónomos seguros y basados en el razonamiento. Ojo: los coches con nivel 4 de autonomía que lo incorporen… ¡razonarán!
Sin llegar al grado de Nicolas Cage en Leaving Las Vegas, quizá Kaja Kallas tenga razón.

