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«El plan de transición verde es inviable sin un cambio de rumbo», según ACEA y Clepa

Ambas asociaciones han lanzado una seria advertencia y denuncian que la UE exige transformaciones «con las manos atadas a la espalda». Por ello, han enviado una carta conjunta a la Comisión Europea con vistas al Diálogo Estratégico del 12 de septiembre.

La infraestructura de recarga de Europa sigue rezagada respecto al ritmo de la electrificación, según ACEA.
La infraestructura de recarga de Europa sigue rezagada respecto al ritmo de la electrificación, según ACEA.

Hace tan solo unos meses, la Comisión Europea aflojaba su postura y consentía flexibilizar la normativa CAFE a tres años. Pero esto no es suficiente para la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) y la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (Clepa) que han lanzado una seria advertencia al organismo internacional.

En una carta dirigida a la presidenta Ursula von der Leyen reconocen su compromiso con la neutralidad climática para 2050 y recuerdan que ya se han invertido más de 250.000 millones de euros en la transición verde y ofertado cientos de modelos eléctricos. Sin embargo, denuncian que la UE exige transformaciones «con las manos atadas a la espalda», al no ofrecer un marco político integral que acompañe el cambio.

Entre los principales obstáculos citan la dependencia casi total de Asia para la cadena de valor de baterías, la desigual implantación de infraestructura de recarga, los altos costes de la energía y la producción, y los aranceles punitivos de socios comerciales, como el 15% de EEUU a los vehículos europeos.

Actualmente, la cuota de mercado de los eléctricos sigue siendo insuficiente: apenas 15% en coches, 9% en furgonetas y 3,5% en camiones, lo que evidencia, según la industria, que los consumidores aún dudan en adoptar estas tecnologías. Por ello, reclaman incentivos más ambiciosos y sostenidos, como menores costes de electricidad, subsidios a la compra, reducciones fiscales y acceso preferente a espacios urbanos.

La misiva insiste en que la hoja de ruta de la UE debe «superar el idealismo» y reconocer la realidad industrial y geopolítica actual. Cumplir con los rígidos objetivos de CO2 para 2030 y 2035 «ya no es factible», por lo que piden recalibrar la senda de reducción de emisiones y apostar por una neutralidad tecnológica que incluya no solo vehículos eléctricos, sino también híbridos enchufables, de hidrógeno, con combustibles sintéticos e incluso térmicos altamente eficientes.

La industria subraya que el Diálogo Estratégico sobre el futuro del automóvil, convocado para el 12 de septiembre, será «la última oportunidad» para corregir el rumbo. Y es que la CE ya dio pasos en esta dirección al lanzar una consulta pública de cara a la revisión de los objetivos cuya resolución está prevista para el segundo trimestre de 2026.

Cabe destacar que el nuevo presidente de ACEA, Ola Källenius (Mercedes-Benz), ya había pedido en varias ocasiones previas eliminar la prohibición de venta de coches con emisiones a partir de 2035, al contrario que su homólogo de Kia, Marc Hedrich, que aseguró que su empresa ya ha invertido fuertemente en VE, con un plan para cumplir al 100% la meta, y advirtió que frenar esa estrategia «costaría una fortuna». Por el contrario, organizaciones españolas como Faconauto o UGT FICA han mostrado su apoyo a la carta de ACEA y Clepa.

Ayudas al VE: Italia y Reino Unido

En otro orden de cosas, Italia aprobó un paquete de ayudas valorado en 600 millones de euros para promover la compra de, al menos, 39.000 vehículos eléctricos antes del 30 de junio de 2026. Estará dirigido a hogares con bajos ingresos y pequeñas empresas y se prevé que las aportaciones sean de hasta 11.000 euros para familias con un sueldo de 30.000 euros o inferior y de hasta 9.000 para los de entre 30.000 y 40.000. Para las microempresas están previstos subsidios de hasta el 30% del precio de compra, con un límite máximo de 20.000 por automóvil nuevo.

Por su parte, el Gobierno británico ha aprobado unos descuentos de hasta 3.750 libras (unos 4.342 euros) a los cero emisiones con un precio de hasta 37.000 libras (42.843 euros) para ayudar a los fabricantes a alcanzar el cupo de VE aprobado en 2024, el cual va incrementándose gradualmente hasta alcanzar el 100% de las ventas de esta tecnología en 2035. El Ejecutivo invertirá 650 millones (752,674 millones de euros) en el programa, que está disponible desde el 15 de julio. Estos podrán solicitarse hasta el curso 2028-29.

Sin embargo, el dinero aún está por debajo de los 950 millones de libras prometidos por los conservadores para los puntos de recarga en las autopistas, que el Gobierno laborista descartó el mes pasado, acusando al Ejecutivo anterior de no haber reservado fondos para ello. Asimismo, se espera que los VE ensamblados en el Reino Unido reciban los subsidios más generosos bajo este plan, que probablemente beneficiaría al fabricante japonés Nissan, que se está preparando para producir una nueva versión del Leaf en Sunderland. No obstante, estos excluirán a todos los montados en China.

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