Con las 24 horas de Le Mans de fondo, donde Brembo celebra su 50 aniversario en competición, La Tribuna de Automoción participa, junto a prensa internacional, en una mesa redonda con el CEO de la entidad, Daniele Schillaci, para conocer no solo la importancia de la competición en el desarrollo de productos sino las novedades que prepara y la dirección en la que se encamina tras haber adquirido, entre otras, a la especialista en amortiguadores Öhlins o la española J.Juan.
PREGUNTA.— ¿Qué es la competición para Brembo? ¿Es solo marketing o genera oportunidad de negocio?
RESPUESTA.— La competición nos permite dar a conocer a la marca. Pero también demostrar que somos capaces de responder en las condiciones más extremas. Es muy bueno poder transferir esta tecnología a los vehículos de pasajeros una vez que se tiene el conocimiento y con la confianza de dar la mejor respuesta.
Para estar en la competición hay que ser capaces de desarrollar, aprender, adaptarse rápido y conocer a fondo la tecnología y los materiales.
P.— La automoción vive un momento disruptivo, ¿cómo afecta a Brembo?
R.— La automoción está en un momento de gran transformación con la llegada de nuevas tecnologías. Uno de los productos más importantes hoy es Brembo Sensify —que utiliza la Inteligencia Artificial para adaptar la frenada del vehículo— que nos ha situado como uno de los mayores actores en el campo del software. El Brembo Inspiration Lab de Silicon Valley está desarrollando estos sistemas y ahora hemos abierto otro en Shanghái.
Brembo Sensify ha creado un nuevo estándar. Cuando se frena, el sistema interpreta la mejor manera de actuar, por lo que es mucho más precisa dando una mayor sensación de seguridad. Para lograrlo, nos estamos sirviendo de nuevos algoritmos y aquí es donde hemos crecido. Además, Brembo Solutions está ofreciendo oportunidades a industrias, como la alimentación, con nuevas aplicaciones del software. Tenemos mucho potencial de crecimiento.
P.— También han llegado al mundo del 'lifestyle'.
R.— Estamos creando merchandising y tenemos un gran potencial. Estamos lanzando productos muy divertidos.
P.— ¿Construyen el 'software'? ¿Cuáles son los principales retos?
R.— Lo desarrollamos a nivel interno. Tenemos muchos datos con las pruebas que hacemos y, con estos, estamos creando un nuevo algoritmo con el que estamos mejorando nuestro conocimiento y capacidad de respuesta, tanto en situaciones de emergencia como en la relación con otros sistemas como el ABS.
El comportamiento del conductor no siempre es el adecuado y lo corregimos con software para mantener la estabilidad. Cuando se prueba un mismo vehículo con y sin nuestro sistema de frenada inteligente, se nota. Esto puede ser fundamental para la seguridad del futuro.
P.— ¿Brembo Sensify es un tipo de ‘brake by wire’ —frenado sin conexión mecánica entre el pedal y los frenos—?
R.— Es más que un brake by wire. Hemos creado una nueva estandarización, donde no siempre es necesario aplicar la misma fuerza sobre las cuatro ruedas con el consiguiente ahorro de energía y de los elementos que componen el sistema. Apenas tienen un impacto intrusivo en la conducción.
P.— ¿Ha colaborado Brembo con otras industrias como la militar?
R.— Los frenos de carbono nacieron en el mundo aeroespacial. Hemos analizado el mundo aeroespacial, también el de la locomoción, pero más por entenderlo que por una apuesta.
En los últimos años, hemos entrado en SBS Friction, especializada en el mundo de la motocicleta de altas prestaciones; en España hemos comprado J Juan, líder en motos. Aprovechamos las oportunidades del mercado.
P.— ¿Cómo ve la llegada de vehículos de origen chino?
R.— La empresa ha de ser global, tenemos centros en China y relación con los fabricantes locales, del mismo modo que proveemos a europeos, estadounidenses y asiáticos. Intentamos aprovechar todas las oportunidades y lo hacemos sin mirar el pasaporte.
P.— ¿Están presentes también en el mercado del aftermarket chino?
R.— Sí. Aquí el mercado está creciendo muy rápido y hemos logrado una actividad muy sólida. Estamos presentes en todas las áreas, nuestra estrategia es ‘local for local’, actuar como una compañía local en cada región en el que estamos.
P.— ¿Cómo la IA les ayuda en el diseño y desarrollo de nuevos productos? ¿Qué esperan para el futuro?
R.— Es muy importante en el sentido de inyectar nueva tecnología y software en los productos. Nuestra estrategia es global y los centros que trabajan en esto se comunican todos los días con nuestra sede.
En cuanto a la IA, el mejor retorno es para mejorar la eficiencia en las plantas y el margen de beneficio. En 24 meses, hemos logrado importantes avances en eficiencia.
P.—También hay normativas en Europa que les obligan a cambiar el perfil de sus productos.
R.— Un ejemplo es la nueva reglamentación sobre la emisión de polvo de freno, algo que hemos conseguido con la gama Greentell, que es muy sofisticada en todo lo que hay alrededor del disco, pero que nos sirve para reducir las emisiones con un gran nivel de respuesta.
P.— ¿Hasta qué punto la pasión hace avanzar a Brembo?
R.— Hace unos meses com pramos Öhlins, que es la creme de la creme en suspensiones. Queremos ser líderes en todo lo que tiene que ver con la esquina del coche y, uniendo Brembo Sensify y suspensión, se puede mejorar mucho el comportamiento. Lo que veo es que los principales directivos que me acompañan buscan la constante mejora. Y esto nos llevará a un nuevo nivel.
Mi padre era de origen italiano y emigró a Bélgica tras la II Guerra Mundial, sabe lo que significa la palabra sacrificio. Él siempre me decía que en la vida nada está garantizado, tienes que intentar mejorar cada día tu reputación, tu trabajo, etc.
P.—Otra novedad ha sido el acuerdo con Michelin.
R.— Esta es una historia magnífica. Es un signo de que puedes tener confianza en la tecnología, tus productos, que pueden crecer. Cuando empezamos con la frenada inteligente, hicimos varios test analizando el neumático y vimos que estaban muy interesados en saber qué hacíamos.
El neumático puede dar mucha información sobre sí mismo, pero también de la carretera, todo para mejorar la sensación de seguridad. El resultado es que, circulando a 90 km/h, se puede reducir la distancia de frenada en cuatro metros.
P.— El año pasado lograron unos ingresos de 3.840,6 millones de euros (-0,2%), mientras que el beneficio neto cayó un 13,6% para quedar en 262,6 millones, ¿esta bajada se debe a la compra de Öhlins?
R.— La bajada fue por el impacto del coste del dinero, el gasto financiero, los intereses, han sido muy altos. Hicimos muchas inversiones hace unos años, como mejora de la capacidad de producción de México, China y Polonia. Con todo esto, hemos tenido un Ebitda en el que hemos repetido las cifras de 2023.
P.— Los ingresos en el segmento de automóviles creció un 1,4% y el de motos cayó un 10,4%, mientras el de comerciales cayeron un 12%. ¿Qué esperan para este año?
R.— Los vehículos comerciales viven ciclos y el pasado curso fue muy difícil. Estamos a la espera de ver cómo responde en el segundo semestre, sobre todo en camiones, que en Europa tenemos una cuota de mercado muy importante. Hay un cambio de tendencia y si esto se cumple, es una buena noticia porque cuando los comerciales y los industriales suben significa que mejora la economía. Vemos una ligera subida en la segunda mitad del año, pero, a nivel general, esperamos la recuperación total el próximo año.
P.— ¿Cómo les podrían afectar los aranceles de EEUU?
R.— No tenemos impacto directo. Será en las compras, pero es muy manejable. El principal impacto es indirecto, en los volúmenes de los fabricantes de coches. Si ellos producen menos, piden menos frenos.

