Pablo Yllera es el director general de Manheim España.
Incertidumbre. Es la palabra que mejor resume el momento que atraviesa actualmente la industria del automóvil. En los últimos meses, el debate sobre nuevas medidas comerciales impulsadas desde Estados Unidos ha vuelto a situar al sector en el centro de una conversación económica que trasciende a la propia automoción. Las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posibilidad de reforzar las políticas proteccionistas para proteger la industria nacional han reactivado la preocupación entre fabricantes, proveedores y operadores de movilidad en Europa y también en España.
Durante décadas, el sector del automóvil se ha desarrollado sobre cadenas de suministro internacionales altamente integradas entre sí. Sin embargo, los cambios en la política comercial y en las estrategias industriales están obligando a muchas compañías a revisar sus decisiones de producción, logística e inversión. La previsibilidad que durante años caracterizó al sector ha dado paso a un entorno más complejo, donde la capacidad de adaptación puede convertir la incertidumbre en oportunidad.
Geopolítica y economía vuelven a cruzarse
A esta realidad se suma un contexto internacional marcado por nuevas tensiones geopolíticas. Los episodios recientes en Oriente Medio, tras los acontecimientos que han implicado a Irán, Israel, Estados Unidos, han recordado hasta qué punto la estabilidad de determinadas regiones puede influir en los mercados globales. Aunque el impacto directo sobre la industria automovilística europea sigue siendo limitado, el sector observa con atención cualquier factor que pueda afectar a los costes energéticos, al transporte internacional o al acceso a materias primas estratégicas.
Las tensiones comerciales y geopolíticas están redefiniendo la planificación de flotas y la movilidad empresarial, en un contexto en el que el vehículo de ocasión gana especial relevancia
La automoción se encuentra así en un punto donde convergen política industrial, transición energética y competencia global. La electrificación del parque automovilístico, la entrada de nuevos fabricantes internacionales y la reorganización de las cadenas de valor están transformando el sector a gran velocidad.
La gestión de flotas corporativas en un entorno cambiante
En este contexto, la movilidad corporativa se ha convertido en uno de los ámbitos donde estos cambios se perciben con mayor claridad. Las empresas necesitan garantizar la movilidad de sus equipos, pero también hacerlo con modelos que permitan adaptarse a un entorno cada vez más dinámico.
Esta tendencia se observa especialmente en la gestión de flotas empresariales. La planificación, que tradicionalmente se apoyaba en ciclos relativamente estables de renovación de vehículos, exige ahora una mayor flexibilidad. Los responsables de movilidad trabajan con horizontes más cortos y con decisiones cada vez más vinculadas a factores externos como la disponibilidad de vehículos, la evolución de los costes o los cambios regulatorios.
El vehículo de ocasión (VO) gana protagonismo
En este escenario, el mercado del VO está adquiriendo una relevancia creciente dentro del ecosistema de movilidad. Más allá de ser una alternativa basada únicamente en el precio, se está consolidando como una herramienta estratégica para muchas compañías. La disponibilidad más inmediata, una mayor previsibilidad en los costes y la posibilidad de optimizar el ciclo de vida de los vehículos son factores cada vez más valorados por empresas y gestores de flotas.
En España, este segmento forma parte esencial del mercado automovilístico, especialmente en un contexto en el que el parque móvil continúa envejeciendo y ya supera los 14,6 años. Estas cifras afectan directamente al VO: según nuestras estimaciones, aproximadamente la mitad de las ventas de VO corresponde a vehículos con más de diez años de antigüedad.
Al mismo tiempo, el sector está experimentando una progresiva profesionalización, con una mayor demanda de transparencia en la información, trazabilidad en el historial de los vehículos y herramientas digitales que permitan tomar decisiones a largo plazo con mayor seguridad. En este contexto, en Manheim trabajamos para aportar datos, eficiencia y visibilidad en la gestión del ciclo de vida del vehículo, facilitando que fabricantes, distribuidores y empresas puedan adaptarse a un entorno cada vez más cambiante.
En un contexto marcado por la incertidumbre económica, el encarecimiento del vehículo nuevo y el envejecimiento del parque automovilístico, la gestión de flotas corporativas exige soluciones cada vez más flexibles. Por ello, el vehículo de ocasión se perfila como una de las vías más equilibradas ante los cambiantes factores comerciales, energéticos y geopolíticos actuales.















































