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Mazda CX-6e: ADN japonés orientado al conductor europeo

El Mazda CX-6e llega a Europa como un SUV eléctrico que combina el diseño Kodo y la filosofía Jinba Ittai, elementos característicos de la marca japonesa, con una puesta a punto específica para el conductor europeo. Disponible desde 37.615 euros, el nuevo VE de Mazda cuenta con 258 CV, hasta 484 kilómetros de autonomía WLTP, tracción trasera y una completa dotación tecnológica y de confort, apostando por diferenciarse en un segmento cada vez más competitivo.

Mazda CX-6e
Mazda CX-6e

El Mazda CX-6e es el nuevo SUV eléctrico de la firma japonesa. Este modelo aúna todos los valores y elementos que Mazda considera fundamentales para su estrategia de electrificación: un diseño con alma, tecnología intuitiva y una experiencia de conducción que conecta al conductor con el coche.

El nuevo SUV eléctrico se enmarca en la estrategia multisolución de Mazda, que contempla la convivencia de diferentes tecnologías de propulsión para responder a las necesidades reales de cada cliente. El vehículo eléctrico ocupa así un lugar concreto dentro de una estrategia más amplia. Pero, sobre todo, el CX-6e plantea una cuestión de fondo: la electrificación no tiene por qué significar que todos los automóviles tengan que ser iguales.

Con su diseño Kodo, la filosofía Jinba Ittai, la tracción trasera, una tecnología pensada para ser intuitiva y una dotación de equipamiento propia de segmentos superiores, el SUV eléctrico de Mazda busca conservar aquello que tradicionalmente ha diferenciado a la marca.

Una de las claves del CX-6e es que no se trata simplemente de un modelo eléctrico adaptado posteriormente al mercado europeo. Desde las primeras fases del proyecto, los equipos europeos participaron en la definición de sus características.

La electrificación según Mazda

El Mazda CX-6e traslada al automóvil eléctrico dos de los pilares más reconocibles de la marca: el diseño Kodo —Alma del Movimiento—, evolucionado específicamente para la nueva generación de VE de la enseña, y la filosofía de conducción Jinba Ittai, que busca una conexión natural entre el conductor y el vehículo. En este caso, la tracción trasera contribuye a mantener esa relación dinámica.

El Centro Europeo de Investigación y Desarrollo de Mazda, situado en Oberursel (Alemania), tuvo un papel destacado en el ajuste del chasis, la dirección, los frenos, la suspensión y los neumáticos. También se revisó el comportamiento del acelerador y el frenado regenerativo para conseguir una respuesta más natural y previsible.

La marca prestó especial atención a la rumorosidad, incorporando medidas acústicas específicas para las superficies y condiciones de circulación de las carreteras europeas. Incluso se desarrolló un sonido de vehículo eléctrico que puede activarse para proporcionar al conductor una respuesta acústica adicional.

La belleza de la simplicidad japonesa

Frente a un mercado de SUV eléctricos cada vez más homogéneo, el CX-6e apuesta por diferenciarse. Su diseño combina proporciones atléticas y una silueta elegante con una interpretación contemporánea de la estética japonesa.

El lenguaje Kodo evoluciona en este modelo hacia formas limpias y superficies despejadas, acompañadas por la filosofía Ma, basada en la belleza del espacio y en la importancia de lo que se deja libre. El resultado es un SUV que busca transmitir emoción sin recurrir a una estética excesivamente recargada.

Esta personalidad es fruto del trabajo conjunto de los equipos de diseño europeos y japoneses de Mazda, que han buscado equilibrar emoción, tecnología y sofisticación. Cada elemento responde, además, a una intención concreta, desde las superficies exteriores hasta la disposición de los mandos en el habitáculo.

Sus proporciones atléticas, la silueta estilizada y las superficies limpias buscan transmitir sensación de movimiento incluso cuando el vehículo está detenido. La parrilla frontal en forma de ala, uno de los rasgos reconocibles de Mazda, incorpora secuencias de iluminación que acompañan acciones como el desbloqueo de las puertas o el proceso de carga. Las tomas de aire y los elementos aerodinámicos se integran en el diseño para contribuir tanto a la eficiencia como a la reducción del ruido provocado por el viento.

El CX-6e, fabricado en Nanjing (China) fruto de la colaboración con Changan, se dirige así a quienes buscan un vehículo eléctrico que no siga necesariamente las tendencias dominantes del mercado, sino que conserve una identidad propia.

Tecnología que entiende a las personas

La tecnología es una de las características principales que tiene este nuevo eléctrico. El Mazda CX-6e incorpora una pantalla panorámica de 26 pulgadas con resolución 5K, además de retrovisores exteriores e interior digitales con pantallas OLED y un Head-Up Display de gran formato. A ello se suman el reconocimiento de voz mediante el comando 'Hey Mazda' y un sistema de control gestual pensado para hacer más intuitiva la interacción con las distintas funciones del vehículo.

La conectividad también está presente con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, mientras que las aplicaciones conectadas permiten gestionar a distancia diferentes funciones del automóvil y controlar la recarga.

Todo ello responde a una concepción de la tecnología vinculada al concepto japonés de Omotenashi, entendido como una forma de hospitalidad y atención a las necesidades de las personas.

Más tiempo conduciendo. Menos tiempo esperando

La funcionalidad es otro de los argumentos del CX-6e. Su batería LFP de 78 kWh permite alcanzar hasta 484 kilómetros de autonomía WLTP, mientras que la capacidad de carga rápida en corriente continua llega hasta los 200 kW. En condiciones adecuadas, recuperar del 10% al 80% de la batería requiere aproximadamente 24 minutos, mientras que una parada de 15 minutos puede añadir hasta 241 kilómetros de autonomía.

El sistema de propulsión se completa con un motor eléctrico montado en el eje trasero con una potencia de 190 kW (258 CV) y un par de 290 Nm, con el que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y logra una velocidad máxima de 185 km/h.

La configuración de tracción trasera refuerza, además, el enfoque dinámico del modelo. Y su planteamiento práctico no termina en la batería: el CX-6e puede remolcar hasta 1.500 kilos y ofrece un maletero trasero de hasta 468 litros, al que se suma un compartimento delantero de 80 litros.

Más de lo que esperas por menos de lo que imaginas

El Mazda CX-6e disfruta de un equipamiento completo que acerca las características habituales de los segmentos premium a un público más amplio. Para ello, la marca ha buscado evitar que el cliente tenga que recurrir a largas listas de opciones para acceder a una experiencia de este calibre.

Entre los elementos disponibles destacan el techo panorámico con cortinilla, los asientos calefactados y ventilados, una iluminación ambiental con 256 colores y un amplio conjunto de ADAS.

Esta apuesta por el equipamiento se combina con una estrategia de precio que pretende situar al CX-6e como una alternativa competitiva dentro del mercado de los SUV eléctricos. El modelo parte de 37.615 euros, incluyendo campañas y ayudas aplicables, mientras que el acabado más equipado, Takumi Plus, está disponible desde 41.065 euros. La marca completa la propuesta con diferentes fórmulas de acceso, como la financiación FlexiOpción desde 220 euros al mes y el renting desde 654 euros al mes más IVA.

De esta manera, el CX-6e se posiciona como una opción muy atractiva a la hora de competir con sus rivales directos, ofreciendo uno de los mejores valores residuales dentro de su categoría.

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