Las comisiones de Comercio Internacional (INTA), Mercado Interior (IMCO) e Industria, Investigación y Energía (ITRE) del Parlamento Europeo mantuvieron, el día 28, la primera sesión de debate formal sobre el borrador del Industrial Accelerator Act (IAA), como un primer paso legislativo de la Eurocámara tras la propuesta inicial presentada por la Comisión Europea el 4 de marzo de 2026.
Uno de los principales cambios propuestos en el documento, preparado conjuntamente por los ponentes Anna Cavazzini, Christophe Grudler y Pierre Jouvet, fue el alcance del 'Made in Europe' (con las subvenciones y los contratos públicos que conlleva), con un enfoque que comience incluyendo a los 27 Estados miembros, permitiendo una apertura gradual atendiendo a estrictos criterios de reciprocidad comercial, normas de competencia equivalentes, cumplimiento de las convenciones fundamentales de la OIT, compromiso con el Acuerdo de París y respeto a los derechos humanos y la diligencia debida.
Y es que, tal y como explicó Grudler, con el enfoque previo de la Comisión, en el que se partía de alrededor de 80 países y se contemplaba retirarlos si no cumplían las condiciones, «nos vamos a crear adversarios a nivel comercial». Por el contrario, «establecer criterios con estricta reciprocidad para ir ampliando nos da una palanca de negociación, beneficiando nuestra industria».
Este fue uno de los puntos más celebrados por el resto de ponentes, aunque hubo puntualizaciones y discrepancias, como la de Nikola Minchev (Renew Europe), quien abogó por un alcance out-in más amplio que incluya desde el primer momento a socios internacionales de confianza bajo criterios de reciprocidad y afinidad.
Del mismo modo, su compañero de partido Bart Groothuis propuso que las condiciones para que terceros países participen en las licitaciones públicas comunitarias fueran cuatro: pertenecer a los 27, contar con un Acuerdo de Libre Comercio con la UE, ser miembro de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y ser signatario del Acuerdo de París. Por otra parte, Kathleen Van Brempt (Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo) pidió que se tuviera en cuenta la normativa medioambiental de estos posibles terceros países, así como un capítulo de sanciones si no se cumplen los requisitos finalmente, y Kris Van Dijck (ECR) propuso establecer una metodología para calcular la huella de carbono de los productores. Denis Nesci (ECR), por su parte, pidió que se tuviera en cuenta el principio de neutralidad climática (incluyendo biocarburantes) y no establecer la electrificación como única vía para llegar a los requisitos climáticos.
Pese a todo...
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