Una de las primeras cosas que aprendí en la profesión periodística es que los rumores no son noticia. Pero con el tiempo también aprendí que cuando ese rumor se convierte en noticia oficiosa y no es negada categóricamente cuando se acude a la parte afectada, es como ese río que suena: agua lleva.
La semana pasada, La Tribuna de Automoción desveló otra de sus electrizantes exclusivas: que la gigafactoría Powerco de Sagunto, impulsada por el Grupo Volkswagen, podría pasar a ser controlada por uno de sus proveedores, Gotion, de origen chino para más señas.
Antes de rasgarnos las vestiduras, propios y extraños, hay que tener en cuenta la delicada perspectiva de futuro en la que se halla el Grupo VW, con un mercado chino —otrora su gallina de los huevos de oro— en retroceso y otro, el norteamericano—también estratégico—, que no termina de despegar. Con un panorama así, no hacer nada sería un suicidio.
hay que tener en cuenta la delicada perspectiva de futuro en la que se halla el Grupo VW, con un mercado chino —otrora su gallina de los huevos de oro— en retroceso y otro, el norteamericano—también estratégico—, que no termina de despegar
En cualquier caso, lo de Powerco Sagunto no es más que un efecto colateral más de un problema mayor: en Europa andamos más perdidos que el barco del arroz. En su momento, cuando se establecieron los objetivos de descarbonización y la estrategia de electrificación, primaron la ideología y las palabras vacías por encima del pragmatismo. Se empezó la casa por el tejado, sin cimientos de ningún tipo. Aun así, mal que bien se iba en la dirección correcta.
El ETS, un alivio temporal a los fabricantes de vehículos
Pero llegados a este punto, la reciente decisión de la Comisión Europea de reformar antes del parón estival el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (más conocido como ETS, por sus siglas en inglés) no creo que sea una decisión acertada… a largo plazo. Sí aliviará temporalmente a los fabricantes de automóviles europeos, pero va a debilitar a la industria del Viejo Continente en su objetivo de descarbonizarse, un desafío que impulsa la innovación, algo que precisamente no abunda por estos lares.
Si algo nos han enseñado los chinos en su camino al éxito mundial (subvenciones estatales aparte) es que hay que tener siempre una visión a largo plazo y mucha paciencia estratégica, y que controlar la cadena de suministro es esencial para evitar dependencias, así como los efectos de los caprichos geopolíticos de terceros.
Decía Napoleón que nunca hay que interrumpir al enemigo cuando éste se está equivocando. La industria china se frota las manos…

