Siempre me ha parecido fascinante el trabajo de los diseñadores de automóviles. Anticiparse a las tendencias, echar una mirada al futuro en una bola de cristal inexistente y plasmarla en un conjunto de hierros no es cualquier cosa. Evolucionar mitos como el Porsche 911 o un VW Golf requiere de un pulso de neurocirujano. Y eso que con la quinta generación del Golf la pifiaron; afortunadamente luego llegó el legendario Walter de Silva para poner orden. Definitivamente, el diseño de un vehículo es mucho más importante de lo que a priori se pudiera pensar, sobre todo en la era de la electrificación.
Aunque también es una oportunidad. Kia está sorprendiendo con su línea EV, con diseños atrevidos y modernos, que le están permitiendo reposicionar su gama hacia arriba. Ford, por su parte, utilizó un icono como el Mustang para lanzar su primer eléctrico nativo, y hubo opiniones para todos los gustos. Me pareció un acierto centrar el relato en que «solo Ford puede electrificar un Mustang».
¿Y en una marca premium deportiva? Porsche lanzó el Taycan y considero que acertó. Otra cosa es que en China no termine de cuajar en cuanto a ventas se refiere, pues ahí el cliente busca una nueva propuesta tecnológica, no solo que monte un motor eléctrico.
Analicemos ahora los casos de Jaguar y, más recientemente, Ferrari. La enseña británica fue demasiado disruptiva al presentar el Type 01, pero una vez le quitaron el disfraz de la pantera rosa, el coche me parece resultón.
He escuchado a un youtuber francés que opina que el error cometido por la firma del cavallino rampante es haber encargado el diseño de su primer eléctrico a Jony Ive, padre del iPhone
En el caso del Ferrari Luce, me invaden las dudas… He escuchado a un youtuber francés que opina que el error cometido por la firma del cavallino rampante es haber encargado el diseño de su primer eléctrico a Jony Ive, padre del iPhone, acostumbrado a crear productos para ser usados continuamente, como un móvil o una tablet, en los que el tesoro es el contenido, no el continente. Y creo que es una observación interesante, porque en un Ferrari el envoltorio lo es todo.
Argumentan en Ferrari que se optó por este diseño para captar nuevos clientes, dando por sentado que los puristas de la marca van a seguir siéndote fieles pese a todo. ¡Qué valientes!
Sea como fuere, el Luce luce tan poco que, si yo fuera el CEO de Ferrari, ya estaría tardando en preparar el lanzamiento de un modelo pura cepa Maranello que haga olvidar este desatino.

