Canadá y China alcanzaron el 16 de enero un acuerdo comercial inicial para reducir los aranceles a los vehículos eléctricos, un giro significativo tras meses de fricciones. El entendimiento se selló durante la visita del primer ministro Mark Carney a China, la primera de un jefe de Gobierno canadiense desde 2017.
Según anunció Carney tras reunirse con el presidente Xi Jinping, Ottawa permitirá inicialmente la entrada de hasta 49.000 VE chinos al año con un arancel del 6,1%. El cambio contrasta con el gravamen del 100% impuesto en 2024 por el anterior Ejecutivo canadiense, en línea con las sanciones de Estados Unidos. En 2023, China exportó 41.678 eléctricos a Canadá. La cuota crecerá gradualmente hasta unos 70.000 vehículos en cinco años. Además, el 50% del cupo estará reservado para vehículos con un precio inferior a 35.000 dólares canadienses —29.256 euros—. Cabe destacar que en Canadá se vendieron 1,9 millones de vehículos el año pasado.
«Esto supone un retorno a niveles previos a las fricciones recientes, bajo un acuerdo que promete mucho más para los canadienses», defendió Carney, quien subrayó que la competitividad del VE en el país pasa por aprender de socios innovadores, acceder a sus cadenas de suministro y estimular la demanda interna.
La relajación arancelaria se produce pese a...
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