La marcha atrás de Ford en su ofensiva eléctrica —tras la propuesta de Trump del 3 de diciembre de relajar los estándares de consumo— ha tenido ya un impacto directo en la cadena de suministro global de baterías. LG Energy Solution (LGES) confirmó el pasado 17 la cancelación por parte del fabricante estadounidense de un contrato de suministro de pilas para vehículos eléctricos valorado en unos 9,6 billones de wones —5.520 millones de euros—, una decisión que refleja el enfriamiento del mercado del VE.
El proveedor surcoreano comunicó que la del óvalo notificó la rescisión del acuerdo tras decidir frenar la producción de algunos modelos cero emisiones, como consecuencia de los cambios regulatorios y de una revisión a la baja de las perspectivas de demanda. Los contratos, firmados en octubre del año pasado, contemplaban el suministro de acumuladores para vehículos en Europa a partir de 2026 y 2027, y eran una de las principales apuestas de LGES para reforzar su presencia en el mercado europeo.
La cancelación se produce pocos días después de que Ford anunciara una amortización extraordinaria de 16.570 millones de euros vinculada a su negocio eléctrico y confirmara la eliminación de varios programas de automóviles cero emisiones. El grupo estadounidense ha reconocido que las políticas de la Administración Trump y la ralentización de la demanda están obligando a replantear su hoja de ruta.
El impacto no se limita a LG Energy Solution. Otro proveedor...
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