El nuevo 'Informe de Seguridad Vial 2025' de Dekra, presentado en Madrid junto a Fundación Mapfre, advierte que el ritmo actual de reducción de víctimas de tráfico en Europa es «claramente insuficiente» para cumplir la meta de la Unión Europea de reducir a la mitad las muertes y lesiones graves en carretera antes de 2030. Estos incidentes representan una de las mayores causas de muerte entre los jóvenes de entre 15 y 29 años en Europa.
El acto contó con la presencia de personalidades importantes dentro del sector; como el director general de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, que afirmó que se había hecho «una gran labor en el factor humano» en materia de seguridad y que ahora «estamos en una época donde el vehículo y la tecnología son los nuevos protagonistas». En este sentido, declaró que «hay que tener paciencia con la renovación del parque» —con una antigüedad media de alrededor de 15 años— para conseguir que los vehículos sean cada vez más seguros.
Por otro lado, la coordinadora general de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, María José Aparicio, incidió en la importancia de la «colaboración público-privada» para conseguir seguir avanzando en la seguridad vial. El director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación Mapfre, Jesús Monclús, afirmó que “del estudio se pueden extraer numerosas medidas que podrían aplicarse en España. Como las evaluaciones médico-psicológicas a los conductores que dan positivo con altas tasas en controles de alcoholemia y que se realizan desde hace años en Alemania».
2 fallecimientos por minuto en la Unión Europea
Según datos del informe, en 2024 se registraron en la Unión Europea 19.800 muertes por siniestros viales, una cifra prácticamente estancada respecto a años anteriores, que apenas representa un descenso del 3%. Estos datos equivalen a dos fallecimientos por minuto. «El ritmo actual de mejora es insuficiente para alcanzar los compromisos marcados por la Comisión Europea», alerta Dekra, que subraya que la Vision Zero —objetivo de cero víctimas mortales en carretera para 2050 respecto a 2019— solo será viable si se refuerza la cooperación entre administraciones, fabricantes, operadores de infraestructuras y usuarios.
Dekra destaca que el 90% de los siniestros tiene su origen en errores humanos, lo que demuestra que la tecnología, por sí sola, no es suficiente. «Los sistemas de asistencia a la conducción (ADAS) han reducido significativamente los riesgos, pero no sustituyen la responsabilidad y la formación del conductor», señala el estudio. Además, advierte del auge de nuevos factores de riesgo, como la distracción por dispositivos móviles (50% 61% de los accidentes), el consumo de alcohol y drogas (20%-69%), y la velocidad inadecuada en entornos urbanos (24%). Asimismo, el estudio revela que «las infraestructuras inteligentes consiguen hasta un 30% menos de accidentes».
Recomendaciones de Dekra
En este documento, se incluye una serie de recomendaciones para evitar reducir la siniestralidad en las carreteras. En primer lugar, abogan por una formación permanente que se adapte a la evolución tecnológica de los vehículos y una evaluación médico-psicológica para conductores reincidentes en infracciones como alcoholismo o conducción temeraria. Reclama una planificación urbana que priorice la seguridad de los usuarios vulnerables —peatones, ciclistas y motoristas—, así como una mejora en el mantenimiento de las carreteras, la señalización y la iluminación.
Por otro lado, la rápida implantación de sistemas de asistencia a la conducción exige un conocimiento adecuado por parte del usuario —los sistemas de seguridad activos reducen en un 30% los accidentes—. Dekra propone incluir módulos específicos sobre estas tecnologías en los exámenes de conducción y en los cursos de formación continua, así como en ciberseguridad e inteligencia artificial. Se recomienda establecer estándares comunes para el registro de accidentes, de modo que los datos sean comparables entre países. Esto permitirá evaluar de forma más precisa la eficacia de las políticas de seguridad vial y orientar la inversión pública.
Asimismo, propone la unificación de límites de velocidad, sanciones y normas de uso del cinturón o del casco en los distintos países de la UE, para crear un marco homogéneo que reduzca la confusión y mejore la eficacia de la legislación. También insta a los gobiernos a invertir en carreteras seguras, con separación física de carriles, pavimentos antideslizantes y sistemas inteligentes de señalización.
Por último, la tecnología debe emplearse como herramienta preventiva. Los sistemas que permiten a los vehículos comunicarse entre sí y con el entorno —como semáforos o señalización dinámica— pueden anticipar riesgos y reducir significativamente los tiempos de reacción ante peligros.

