La edad media del parque español ya supera los 14 años, según datos de Anfac y la DGT. Además, más del 60% de los vehículos en circulación tiene más de una década de vida. Detrás de esta situación confluyen varios factores: el encarecimiento del coche nuevo, las consecuencias todavía visibles de la crisis de los microchips, la inflación y un consumidor que prioriza soluciones más asequibles a corto plazo.
Sin embargo, el envejecimiento del parque tiene implicaciones que van más allá del precio. Los modelos antiguos requieren un mayor mantenimiento, presentan menores niveles de eficiencia y tienen más dificultades para adaptarse a los estándares europeos de sostenibilidad y emisiones. Para las empresas con flotas corporativas, esto supone un desafío añadido en términos de costes operativos, trazabilidad y gestión administrativa.
Ante esto, el director general de Manheim España, Pablo Yllera, explica que «hoy el mercado demuestra que el precio sigue siendo un factor decisivo, pero las empresas no pueden permitirse analizar únicamente el coste inicial del vehículo. La clave está en gestionar correctamente todo su ciclo de vida». Y añade: «La renovación de flotas ya no es solo una cuestión de sustitución, sino de eficiencia operativa, control y estrategia».
Más allá del precio: el coste real de mantener una flota antigua
En este contexto, el vehículo de ocasión joven —especialmente modelos con menos de cinco años— se consolida como una alternativa cada vez más atractiva para las compañías que buscan renovar sus flotas sin asumir los elevados costes del VN. Este tipo de vehículos permite combinar disponibilidad inmediata, optimización de costes y cumplimiento normativo, además de reducir el impacto de la depreciación inicial. La evolución del mercado está impulsando también un cambio en la forma en la que las empresas gestionan sus activos de automoción.
Ya no basta con comprar y vender vehículos: el verdadero valor está en profesionalizar cada etapa del proceso, desde la gestión administrativa y logística hasta la inspección técnica y la comercialización final. Precisamente ahí es donde Manheim España ha reforzado su posicionamiento en los últimos años. La compañía, especializada en remarketing y gestión de flotas para profesionales del sector de la automoción, ha desarrollado un modelo integral que conecta todas las fases del ciclo de vida del vehículo.
Con más de dos décadas de actividad en España, Manheim opera actualmente a través de tres grandes áreas: Fleet Management, Inspection Services y comercialización de vehículos. Su enfoque combina digitalización, trazabilidad y eficiencia operativa para ayudar a fabricantes, compañías de renting, concesionarios y grandes corporaciones a optimizar sus procesos.
A través de Manheim Fleet Management, la compañía centraliza la gestión administrativa de flotas, la coordinación logística y el control documental, permitiendo a los clientes conocer en tiempo real el estado de cada unidad. Este modelo aporta mayor visibilidad sobre los activos y facilita la toma de decisiones en un entorno donde la eficiencia y la rapidez cobran importancia.
Por otro lado, Manheim Inspection Services se ha consolidado como uno de los pilares diferenciales de la firma. Sus servicios de inspección y peritación técnica permiten evaluar con precisión el estado de los automóviles, aportando transparencia y seguridad en operaciones donde el control del valor residual es determinante. La compañía combina tecnología propia, informes en tiempo real y equipos especializados para garantizar procesos más ágiles y fiables.
En paralelo, la división de comercialización facilita la rotación de stock a través de subastas online y venta directa nacional e internacional. Gracias a herramientas digitales como e-Manheim, los profesionales pueden acceder a vehículos, pujar y gestionar operaciones desde cualquier dispositivo, reduciendo tiempos de inmovilización y mejorando la rentabilidad de las flotas.
Remarketing profesional para un mercado más exigente
El contexto actual también está acelerando la necesidad de soluciones flexibles y adaptadas a un mercado en transformación. La electrificación, los cambios regulatorios y la presión sobre los costes están obligando a las compañías a replantear sus estrategias de movilidad.
En este escenario, el VO deja de verse únicamente como una alternativa económica y se convierte en una herramienta estratégica para garantizar continuidad operativa, sostenibilidad y rentabilidad. Para Manheim, el futuro del sector pasa precisamente por esa visión integral del remarketing: conectar gestión, tecnología y comercialización para ayudar a las empresas a adaptarse a un mercado cada vez más complejo y exigente.

