Jaguar Land Rover volvió a poner en marcha gradualmente su producción el 1 de octubre, casi un mes después del parón que se vieron forzados a realizar por el ciberataque sufrido el pasado 2 de septiembre. Un incidente que afectó a los datos de algunos de sus clientes.
La compañía, propiedad de Tata Motors, cuenta con tres fábricas en Gran Bretaña, donde ensambla alrededor de 1.000 vehículos al día. Esta interrupción les está haciendo perder en torno a 50 millones de libras (unos 57 millones de euros) semanales, según la BBC. Por este motivo, el Gobierno británico respaldará a JLR con una garantía de préstamo de 1.500 millones de libras (unos 1.722 millones de euros), para apoyar a su cadena de suministro y a varios pequeños proveedores que estaban a una semana de quedarse sin efectivo. Esta acción, que será reembolsada a cinco años, sería financiada por la agencia de crédito a la exportación UK Export Finance, según el Ministerio de Negocios.
Asimismo, independientemente de esta ayuda por parte del Ejecutivo, la firma ya habría solicitado a bancos de todo el mundo 2.000 millones de libras (unos 2.296 millones de euros) para poder aliviar la presión financiera producida por el ataque.

