viernes, 10 de julio de 2026 - 4:01:06
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VW aplaza la decisión sobre el recorte de empleo y cierre de fábricas, pero fija la meta de reducir en un millón de coches más su capacidad productiva

El Grupo VW no puso encima de la mesa el detalle del recorte de plantilla y de cierre de fábricas que estaría valorando dentro de su plan de reestructuración hasta 2030 que presentó ayer en el Consejo de Supervisión, debido a que espera abordar la decisión primero con los representantes de los trabajadores. Sin embargo, sí concretó que prevé ajustar a nueve millones anuales su capacidad fabril.

Manifestación de trabajadores del Grupo VW antes de la reunión del Consejo de Supervisión del 9 de julio. La protesta la encabezó la presidenta del Comité de Empresa, Daniela Cavallo. (Foto de Heiko Stumpe. IG Metall)

El Grupo Volkswagen ha iniciado formalmente el proceso de negociaciones para la aprobación de su nuevo plan de reestructuración hasta 2030, que sucederá al acordado en diciembre de 2024 y que contemplaba la reducción de 50.000 empleados hasta finales de década. Un hito que no ha significado ya la presentación y la comunicación pública de todas las medidas en detalle tras la reunión del Consejo de Supervisión de ayer, sino que la dirección se ha limitado a informar de que en el encuentro expuso un «exhaustivo paquete de 12 iniciativas» y sus objetivos para dentro de cuatro años,  eso sí sin aportar concreciones sobre los recortes que implicarían de trabajadores y los posibles cierres de factorías.

En las últimas semanas, en informaciones periodísticas, se había señalado que el fabricante estaría considerando la salida de otras 50.000 personas, a tenor, sobre todo, de la finalización de la actividad productiva de cuatro plantas en Alemania, las de Zwickau, Emden, Hanóver y Neckarsulm, a las que se uniría la de Osnabrück, para la que, a raíz del anterior ajuste pactado, se está buscando una solución para cuando se acabe en verano de 2027 la fabricación del T-Roc Cabrio. Entre las opciones que se están valorando y que podrían formalizarse al cierre de este curso, está la de traspasar el centro a una empresa especializada en defensa.

Sin embargo, de estas cuestiones no se detalló nada en la citada reunión de ayer en la sede de Wolfsburgo —arrancó hacia las 14:30 tras una demora de cerca de dos horas, y se alargó hasta la noche más allá de las 20:00—, lo que hizo que el sindicato alemán IG Metall, en representación del Comité de Empresa, lanzase «un ultimátum al Consejo de Administración» para que hoy día 10 el CEO del grupo, Oliver Blume, se pronuncie «ante la plantilla para aclarar de forma inequívoca los rumores sobre los supuestos planes».

IG Metall avisa de que si Blume no aclara ya los ajustes celebrarán asambleas extraordinarias en las fábricas tras las vacaciones

«Si el director ejecutivo no responde a esta exigencia, después de las vacaciones de verano se celebrarán, de forma simultánea en todas las plantas de VW, asambleas extraordinarias de trabajadores para exigir que los miembros del Consejo de Administración den explicaciones públicamente», advirtió en un comunicado la central sindical, en el que reafirmó que no aceptarán la clausura de fábricas y que la reducción de empleo «solo puede realizarse de forma voluntaria y con garantías sociales».

Este viernes, en principio, lo que está previsto es, durante la mañana, la celebración de una cumbre de la dirección de la multinacional con alrededor de 250 altos ejecutivos en la que se presentará en detalle el plan de transformación, según publica el diario Süddeutsche Zeitung, que matiza que el hecho de que tenga lugar 24 horas después del Consejo de Supervisión es una mera coincidencia porque era la única fecha posible antes de las vacaciones.

Recorte del 50% de la gama de vehículos y una capacidad productiva de nueve millones de coches anuales

A priori, en los temas más espinosos de los recortes de empleo y cierres de factorías, la dirección del Grupo VW pospuso su consideración definitiva en el encuentro de ayer, de acuerdo con el periódico económico Handelsblatt, que indica que sí se aprobaron «los primeros puntos clave».

oliver blume vw
El CEO del Grupo VW, Oliver Blume, en el vídeo que grabó para explicar las líneas maestras del plan de reestructuración que presentó la dirección en el Consejo de Supervisión del 9 de julio.

Concretamente, el consorcio, en un comunicado, indicó que el Comité de Dirección ya ha empezado a implementar medidas iniciales del plan de futuro, con «efecto inmediato», entre ellas «reducir la complejidad y la diversidad de variantes de la gama de vehículos, alineando los productos, las tecnologías y el desarrollo más estrechamente a los mercados regionales; ajustar las capacidades de producción a las expectativas de demanda y racionalizar estructuras directivas y de participaciones empresariales».

En este sentido, se especificó que el porfolio de coches se recortará progresivamente hasta un 50% —sería hasta 2035, según Bild—, «concentrándose en los segmentos más atractivos» y que en los modelos se reducirá hasta un 75% las opciones de equipamiento disponibles; que las plataformas y arquitecturas electrónicas y de software se «armonizarán y concentrarán» para ganar en sinergias y eliminar innovaciones que sean paralelas; y que la capacidad productiva se situará en alrededor de nueve millones de vehículos anuales, lo que supondrá recortar un millón más que los dos millones ya ajustados desde la pandemia. «Nuevos pasos seguirán en China y Europa», apunta la compañía sin concretar las localizaciones que se verán afectadas.

«Aún nos espera un periodo difícil e intenso»

Por otro lado, VW señaló que sus factorías incrementarán su productividad y velocidad apostando por la digitalización, la inteligencia artificial y los servicios compartidos; que se simplificarán los organigramas directivos para agilizar los procesos de toma de decisión; y que el foco del consorcio estará en su negocio estratégico de automoción, poniendo como ejemplo de la estrategia la desinversión en Everllence —compañía de producción de motores—, traspasando su participación del 51%.

A falta de más concreciones, el ministro-presidente del Estado de Baja Sajonia y miembro del Consejo de Supervisión de VW, Olaf Lies, expuso, según informa la cadena de televisión N-TV, que la reunión fue «muy intensa» y que después de que la dirección presentase un paquete de medidas «realmente completo», hay que seguir trabajando. «Aún nos espera un periodo difícil e intenso», sentenció, añadiendo que «aún no está claro cuándo se tomarán las decisiones».

Sin embargo, como ya había indicado en las semanas previas, subrayó que «cerrar plantas no es una estrategia viable a largo plazo», sino que «necesitamos una perspectiva de futuro para nuestras instalaciones». Estas palabras tienen gran relevancia, puesto que en su región se encuentran las plantas situadas en el ojo del huracán de Emden, Hanóver y Osnabrück, y como accionista del consorcio con un 20% de derecho de voto tiene capacidad de bloqueo minoritario de decisiones estratégicas, según está recogido en la Ley Volkswagen de gestión corporativa.

Minoría de bloqueo del Estado de Baja Sajonia y posibilidad de veto de los trabajadores en decisiones sobre las fábricas

Sea como fuere, para cualquier iniciativa para construir o mover una planta —no se menciona expresamente en la legislación el cierre— se necesita la aprobación de dos tercios del Consejo de Supervisión, formado por 20 miembros, de los cuales 10 corresponden a la parte social de los representantes de los trabajadores. Es decir, los sindicalistas tienen capacidad de veto en temas que afecten a los centros de trabajo, de modo que resultará imposible que Blume y su equipo saquen adelante un plan de cierres traumático.

Desde el Comité de Empresa, para mostrar su rechazo a las intenciones del grupo, se organizaron protestas ayer, antes de la reunión, en una docena de instalaciones con la asistencia de centenares o incluso más de 1.000 empleados según el caso en unas concentraciones en las que se portaban banderas, silbatos y una pancarta con el lema «Unidos para luchar por nuestro futuro».

Aunque no hay certezas de qué se votó exactamente en el Consejo, el diario Süddeutsche Zeitung, citando fuentes internas de la compañía, ha publicado que las propuestas de reducción de costes presentadas por la corporación no fueron aprobadas, debido a que Baja Sajonia y los representantes de la plantilla votaron en contra con 12 votos, frente a siete a favor —falta un miembro, tras la renuncia a la reelección de la independiente Susanne Wiegand a mediados de junio—.

Cierres de plantas entre 2031 y 2034

Este medio informó que el Estado alemán presentó una propuesta alternativa que podría haber permitido que tras la reunión se pudiese haber emitido una declaración conjunta, pero los demás representantes de los accionistas la rechazaron.

Por otro lado, en relación a los planes de recorte de personal y cierres de fábricas, señaló que la dirección de VW, antes de ponerlos encima de la mesa, quiere consultar primero con la parte social.

En el segundo punto, el semanario Der Spiegel publicó ayer que la intención de Blume es la de que las plantas afectadas en Alemania vayan quedándose sin actividad cuando terminen los proyectos que tienen en marcha, con las de Zwickau y Emden en 2031, la de Hanóver en 2032 y la de Neckarsulm en 2034.

El planteamiento, de acuerdo con la publicación, sería trasladar carga de trabajo a instalaciones más rentables, sobre todo en Europa del Este, mientras que para los centros que se clausurarían se buscarían usos alternativos, considerándose su venta.

España, con el escudo protector de la familia de small BEV

Si bien es cierto que el foco de los posibles cierres se sitúa en Alemania, donde la fabricación es menos competitiva por temas de costes, fuentes del sector señalan a La Tribuna de Automoción que IG Metall estaría intentando que el impacto de reducir la capacidad productiva se repartiese entre más localizaciones.

cupra raval seat martorell
Línea 1 en la planta de Seat Martorell, donde se producen el Cupra Raval y el VW. ID Polo eléctricos.

En el caso de España, las plantas de Seat Martorell y VW Navarra, a priori, tendrían garantizado todo su potencial, porque tienen adjudicado uno de los proyectos más estratégicos del consorcio actualmente, como es el montaje de la familia de cuatro eléctricos urbanos: el Cupra Raval y VW ID. Polo en la barcelonesa y el Skoda Epiq y VW ID. Cross en la pamplonesa. De hecho, como adelantó este periódico, para este encargo la compañía calcula para todo su ciclo de vida una media anual contando ambas ubicaciones de 552.000 unidades. En los inicios de la preparación de la inversión, con unas perspectivas de evolución de la electromovilidad más favorables, se llegó a proyectar que en el futuro podrían saturarse las factorías, llegando a 800.000.

Otro asunto que genera cierta incertidumbre es qué pasará con la segunda plataforma eléctrica para modelos del tamaño del Formentor que reclaman los UGT y CCOO en Martorell en un contexto de recorte de inversiones como el que se baraja de otro 15% hasta 2030, hasta situarlas en 130.000 millones. Sobre este tema, el CEO del Grupo VW, Oliver Blume, declaró, el 3 de junio —la preparación del plan de reestructuración se remontaría de inicio al primer trimestre de 2026— en el marco del evento del arranque productivo del Raval e ID. Polo, que esta arquitectura sería para «finales de década», asegurando que «vienen coches para el futuro».

El Comité y los directivos piden cambios personales en la dirección

Después de lanzar un ultimátum a Blume para que dé explicaciones sobre el alcance real de la reestructuración, el Comité de Empresa, junto a la asociación que representa a los directivos del consorcio, publicó hoy una carta abierta a la plantilla para exponer la situación ante el inicio de las vacaciones. En ella, apuntaron sin ambages que «el plan de futuro presenta demasiadas lagunas, incoherencias y contradicciones» y que «lo verdaderamente importante [...], en lugar de actuar de manera precipitada, es que el Consejo de Dirección debe hacer su trabajo y concentrarse en lo que realmente le corresponde: desarrollar productos competitivos, tecnologías avanzadas, estructuras eficientes y sinergias que garanticen también un empleo seguro»

«Uno de nuestros principales puntos de crítica es el nuevo recorte de empleo previsto, sobre el cual la ejecutiva todavía no ha facilitado cifras concretas ni ha explicado su distribución por regiones, marcas o empresas, ni tampoco las causas que lo justificarían», exponen.

Ante el planteamiento empresarial, el Comité y la asociación de directivos defienden que, para hacer frente al escenario complicado global, la respuesta tiene que ser «integral», fijando como «prioridades» en materia de gobernanza que la gerencia se concentre «en la tecnología y las plataformas», lo que debería acompañarse de una definición de «la orientación y la competitividad del grupo con todas sus marcas y empresas». Para ello, precisan que es «indispensable implantar cuanto antes un nuevo modelo de dirección», que exige «cambios en su composición personal» y una «responsabilidad claramente definida en el ámbito tecnológico». «El Consejo de Dirección debe reducirse y reorganizarse, eliminando o fusionando departamentos cuando sea necesario», concluyen.

Foto de los miembros del Comité de Empresa del Grupo VW y de la asociación de directivos del consorcio que han suscrito una carta abierta a la plantilla para analizar la situación ante el plan de reestructuración.

Respetar la garantía de empleo hasta 2030

Por otro lado, subrayan que deberán «respetarse todos los pactos y compromisos vigentes, como los convenios y los acuerdos de garantía de centros de trabajo», que en la reorganización de diciembre de 2024 implicaban no ir más allá de lo consensuado en recortes de personal hasta 2030.

En relación a las inversiones en productos, plantean que debe «iniciarse un debate sobre carteras de modelos y redes de producción sostenibles que vaya más allá de 2030», garantizando una ronda de planificación (la denominada PR75, que estaría prevista para noviembre de 2027) «sólida». Mientras tanto, respecto a los costes, dicen que resulta «imprescindible un análisis exhaustivo de los generales, acompañado de la utilización de instrumentos de gestión del personal socialmente responsables».

Y con todos estos mensajes sentencian que si «los ataques contra la Ley VW, la cogestión y nuestros centros de trabajo» siguen adelante, «haremos todo lo posible para impedirlos».

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