La planta de Stellantis Madrid producirá modelos de la división internacional de la marca china Leapmotor —de la que el consorcio dirigido por Antonio Filosa tiene el 51% y el fabricante asiático el 49% restante— para los mercados de Europa, Oriente Medio y África. Esta es una de las grandes noticias de la década para la industria española, puesto que, una vez que estaba confirmado que el Citroën C4, que actualmente se fabrica Villaverde, en su siguiente generación se va hacer en Kenitra (Marruecos), la falta de un producto le habría abocado al cierre.
Siempre sería una muy buena noticia para nuestro país la adjudicación del B03X y el A05, como se llaman los coches que va a hacer la factoría madrileña, según ha podido saber La Tribuna de Automoción, pero más aún en un momento en el que en otras naciones de nuestro entorno se están efectuando cierres y reconversiones de factorías, lo que conlleva pérdida de empleo.
La llegada de los modelos de la marca china es muy buena noticia, pero hay que recordar que es un actor que está en sus inicios, con lo que conlleva
Sin embargo, sí que es importante recordar que Leapmotor es una firma recién nacida, después de que Stellantis —entonces con Carlos Tavares a la cabeza— firmara en octubre de 2023 un acuerdo para fabricar y comercializar los coches de esta marca fuera de China. Esto es un arma de doble filo porque, por un lado, supone la posibilidad de crecer exponencialmente pero, por otro, no tiene la solidez ni la presencia en el mercado que ofrecen otras automovilísticas. Y más en un momento en el que están surgiendo múltiples competidores nuevos al calor del vehículo eléctrico y de la necesidad del gigante asiático de que sus empresas se internacionalicen para competir globalmente ante un mercado local que empieza a dar visos de saturación por la sobrecapacidad instalada.
Además, en la misma comunicación en la que Stellantis y Leapmotor apuntaban que daban un paso más en «su intención de expandir su asociación estratégica», también incluían dos informaciones más de calado. La primera es que Zaragoza hará una versión del Leapmotor B10 para Opel, lo que supone una novedad positiva para Figueruelas, pero también para la firma del rayo, que necesita volver a conquistar un mercado que se le empieza a resistir. La cuestión para la alemana es diametralmente opuesta en comparación con LPM. Cuenta con una trayectoria que nadie discute y parece un valor sólido, pero a cambio es complicado que crezca y conquiste a los nuevos compradores, que buscan tecnología de vanguardia.
El tercer punto a tener en cuenta es que Stellantis y Leapmotor tienen el «objetivo» de «impulsar la competitividad de los precios aprovechando el ecosistema chino de vehículos de nueva energía», algo que puede ser delicado para el sector de los componentes europeo y más en concreto para el español. No obstante, Bruselas trata de blindar que el 70% del valor del coche sea Made in Europe.

