martes, 5 de mayo de 2026 - 2:30:25
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De quita y pon

El bloqueo marítimo del crudo ha reavivado la conciencia de que las dependencias energéticas son una hipoteca insufrible.

El mercado nacional del automóvil cuenta unos 26,22 millones de turismos, de los cuales 13 millones tienen más de 15 años y, en total, un 63% supera los 10 años. Son cifras que a sus propietarios les sugieren un cambio de vehículo en un tiempo prudencial. Y nada más atractivo que poner los ojos en el coche eléctrico por un rosario de razones: desde los adelantos técnicos al respeto al medio ambiente, la suavidad de la conducción y la tranquilidad de los precios de su fuente de energía. La guerra desatada en Irán y el bloqueo marítimo del crudo han reavivado la conciencia de que las dependencias energéticas de terceros son hipotecas a medio plazo insufribles.

La cuota de mercado de los coches eléctricos e híbridos enchufables en España (unos 600.000 vehículos) es del 19,6%. Y creciendo. Francia, Alemania, Italia y España lideran las matriculaciones en el continente. España todavía importa el 64% de la energía que consume, básicamente petróleo y gas, pero las renovables, que ya suponen el 57% de la generación eléctrica nacional, empujan hacia un escenario en el que el sol, el viento y el agua marcan el rumbo. En otros términos, el coche eléctrico avanza con fuerza. Pero siempre hay un pero: la infraestructura no acompaña. Solo el 15% de los hogares cuentan con punto de carga instalado.

Solo hay instalados unos 53.000 puntos de recarga, uno por cada 20 coches (frente a uno por cada 10 en Alemania). Un ratio aún poco atractivo para emprender viaje con tranquilidad

Veamos las cuentas de la vieja. En España, el censo de casas unifamiliares asciende a 6,23 millones (8,5 millones contando adosadas). Son inmuebles que permiten instalación de carga individual, pero no representan la masa crítica habitacional. El resto de la población vive en edificios sin garaje propio o en situaciones de convivencia que dificultan la transición. Es el cuello de botella de esta revolución.

El tiempo de carga oscila entre los 20 minutos en autopistas y hasta 15 horas en puntos domésticos. Pero solo hay instalados unos 53.000 puntos de recarga, uno por cada 20 coches (frente a uno por cada 10 en Alemania). Un ratio aún poco atractivo para emprender viaje con tranquilidad.

Las buenas noticias llegan del lejano oriente. Empresas como Chery, Changan, CATL o Gotion desarrollan baterías de estado sólido o semisólido con promesas de hasta 1.500 kilómetros de autonomía y cargas en apenas seis minutos. Son el anticipo de una tecnología que apunta al llamado coche eléctrico de nueva generación, un salto que podría redefinir la movilidad en pocos años.

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