El debate sobre el futuro del automóvil en Europa ha estado durante meses atrapado en la disyuntiva entre mantener intacto el ajuste del 100% de emisiones de 2035 o flexibilizarlo para adaptarlo a la situación del mercado. Finalmente, la propuesta presentada por Bruselas se inclina hacia la segunda, aunque trata de buscar un equilibrio que, si bien no satisface a todos, se traduce en un alivio para muchos.
Desde este medio se ha defendido que lo decisivo son los factores habilitantes de la electrificación y el camino hasta llegar a ese destino. Por eso apostamos por no tocar el horizonte final y concentrar los esfuerzos en flexibilizar los objetivos intermedios de 2030, donde están hoy las mayores tensiones.
Con el marco planteado, la meta de 2035 no desaparece, pero se redefine: un 90% de recorte, con un 10% compensable con el uso de ecocombustibles y acero verde de la UE. No se fija un nuevo hito del 100%. Y si bien se mantiene una ambición climática elevada, hay que tener precaución para que la compensación no se convierta en un atajo y el balance final siga siendo, de facto, de cero emisiones netas.
Más allá de 2035, el verdadero valor del paquete está en el corto y medio plazo
Más allá de 2035, el verdadero valor del paquete está en el corto y medio plazo. El sistema de banking and borrowing (2030-2032) introduce una flexibilidad inteligente en un mercado complejo. Del mismo modo, la rebaja del objetivo para las furgonetas eléctricas al 40% en 2030 reconoce un retraso estructural y evita penalizar a la industria.
En paralelo, el Automotive Omnibus reduce burocracia y costes, dando oxígeno inmediato a un sector que necesita invertir en su transformación. También es relevante la apuesta por el VE pequeño europeo, una palanca industrial clave para países como España. A ello se suma el Battery Booster, que refuerza la cadena de valor de las baterías, y la regulación de las flotas corporativas con cuotas por países de cero y bajas emisiones, que acelera la reducción de emisiones y dinamiza el mercado de VO.
Esta propuesta no es el final del camino, ya que se esperan nuevas medidas para priorizar el contenido europeo. Garantizar la fortaleza de la industria europea es clave para proteger empleo, tecnología y atraer inversión extranjera. El anuncio de Leapmotor de fabricar cuatro modelos en Zaragoza es un ejemplo claro de lo que está en juego.















































