China ha intensificado su ofensiva diplomática para recomponer los lazos con Alemania tras meses de fricción comercial provocada por sus restricciones a las exportaciones de chips y tierras raras, que han afectado a líneas de producción germanas. En el marco de la cumbre del G20, el primer ministro chino, Li Qiang, mantuvo un encuentro con el canciller alemán, Friedrich Merz, en el que defendió que «China y Alemania son importantes socios económicos y comerciales» y reclamó «reforzar el diálogo» para abordar las preocupaciones mutuas.
La reunión, improbable hace solo unos meses —especialmente después de que el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, cancelase su visita a China en octubre por el choque regulatorio—, refleja el giro estratégico de ambas potencias, conscientes de que la escalada entre Washington y Pekín amenaza sus cadenas de suministro. Merz prepara ahora un viaje a China, donde podría reunirse con el presidente Xi Jinping, mientras que Wadephul y su homólogo chino, Wang Yi, ya han acordado reprogramar el viaje suspendido.
A su vez, el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, mantuvo...
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