Hasta el momento, la postura de Alemania se ha caracterizado por su defensa de la flexibilización de los objetivos europeos de emisiones para permitir que los motores de combustión siguieran comercializándose después de 2035, al mismo tiempo que se oponía a imponer requisitos estrictos de contenido europeo en las ayudas públicas y la contratación. Por el contrario, Francia lideraba un grupo de países (junto a España, Suecia, Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal) que abogaban por ser exigentes en los requisitos medioambientales aunque impulsando una mayor protección de la producción europea.
Sin embargo, los gobiernos galo y germano han acercado posiciones, de manera que Berlín habría aceptado las exigencias industriales del made in Europe a cambio de que París respaldase una relajación adicional de los objetivos de CO2, según el medio alemán Handelsblatt.
El pacto alcanzado pasaría por reducir del 90% al 80% la meta de recorte de las emisiones medias de los turismos nuevos en 2035 respecto a los niveles de 2021, y lo más llamativo es que, en contra de lo propuesto por la Comisión Europea, no contempla exigir compensaciones adicionales por las emisiones restantes. Respecto al nivel intermedio de 2030, ambos países propondrían ampliar de tres a cinco años el periodo para alcanzar la disminución del 55% de las emisiones.
De acuerdo con declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, durante el Salón del Automóvil de París, este acuerdo está...
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