La UE, con el desarrollo del Industrial Accelerator Act y las exigencias de contenido made in Europe, quiere hacer realidad de forma enriquecedora para la economía comunitaria la localización de actividad de los fabricantes chinos de vehículos y componentes. El objetivo es que lleguen muchas más inversiones y que las que se han empezado a desplegar evolucionen para reducir la dependencia de importaciones del gigante asiático y supongan nuevos contratos y empleos en el Viejo Continente. Una dinámica que vendrá acompañada de un intercambio de conocimiento tecnológico que permitirá a la industria europea recuperar el terreno perdido en electrificación.
En este terreno de juego, España se ha erigido como el principal polo de atracción de proyectos, gracias a su atractivo ADN como potencia mundial de automoción, con una ecuación que mezcla plantillas muy formadas con costes de empleo más contenidos que Francia o Alemania y con marcos laborales con mucha flexibilidad organizativa; una red de proveedores pujante, una fuerte implantación de energías renovables y un potencial de desarrollo muy alto; así como una decidida apuesta del Gobierno por la electromovilidad.
Así, nuestro país ya suma las iniciativas de Chery en Barcelona, CATL y Leapmotor en Zaragoza, Leapmotor en Madrid, BAIC en Linares y la última que acaba de anunciarse, la de Geely con su alianza con Ford para compartir la propiedad y la fabricación en Almussafes. Este acuerdo es harto positivo para la factoría y su tejido de proveedores, porque le abre la puerta a un futuro brillante en términos de carga de trabajo y creación de empleo.
España se ha erigido como el principal polo de atracción de proyectos chinos, gracias a una ecuación que mezcla plantillas muy formadas con costes de empleo contenidos y marcos laborales con mucha flexibilidad; una red de proveedores pujante, una fuerte implantación de energías renovables; así como una decidida apuesta del Gobierno por la electromovilidad
La planta dejará atrás una coyuntura de menos de 100.000 unidades anuales con el Kuga y un turno para ir, a finales de década, a otra cercana a las 500.000 y tres equipos, a tenor de los dos SUV eléctricos que hará la china y el crossover multienergía para la americana, que se sumarán también al Bronco de la firma del óvalo.
Esta transformación se hará con una joint venture, controlada por Ford con un 66% por el 34% de Geely, que mantendrá los derechos de la plantilla y con el compromiso de la segunda de apostar por los proveedores locales. Así, resulta difícil pensar en otro escudo tan sólido como con el que acaba de armarse este centro para afrontar el incierto futuro del sector: una marca podrá compensar a la otra si sus coches no responden ante el mercado según lo previsto.
Pero la lista de proyectos chinos no se quedará ahí: en preparación está el de Gotion en Valladolid de un hub de reciclaje de baterías y cátodos, a lo que podría añadir la entrada en el accionariado —veremos si con capacidad de control— en la gigafactoría de Powerco en Sagunto. Una operación que puede ser relevante para acelerar su despliegue y hacerlo más competitivo, pero que, de plasmarse, debería ratificar la apuesta por el empleo local y la mencionada transferencia de conocimiento.

