El Grupo Volkswagen y su CEO, Oliver Blume, afrontan una nueva reunión del Consejo de Supervisión el próximo 4 de septiembre, en donde se volverá a votar el plan de reestructuración para la compañía, que contempla recortes de hasta 100.000 empleos, escisiones de divisiones y el posible cierre de plantas, como Emden, Zwickau, Hanóver y Neckarsulm.
Según el directivo, los costes laborales de las instalaciones son actualmente más del doble que los de centros europeos comparables, mientras que los costes industriales también se mantienen por encima de los de otras fábricas del continente. Para el máximo ejecutivo, esta diferencia constituye uno de los principales obstáculos para garantizar la competitividad futura de la producción alemana.
Sin embargo, afirmó que su objetivo es «crear un futuro fiable para todas las localizaciones en los próximos seis a 12 meses. El cierre siempre es la última y la más cara solución», sentenció. Además, según el director financiero del grupo, Arno Antlitz, no resolver...















































