Nacidos antes de 1964. Baby boomers. Están jubilados o a punto de jubilarse. Tuvieron una vida llena de esfuerzo, pero vieron el futuro abierto. Estudiaron en centros públicos, aspiraron a cambiar el régimen y hacerse europeos y ganaron para comprar un piso. Sufrieron la crisis económica de los setenta, provocada por el precio del petróleo, la consecuente inflación y el estancamiento económico. Con todo, la actualización salarial compensó la financiación de la vivienda pagando incluso intereses de dos dígitos. Hoy disfrutan de una pensión.
Nacidos antes de 1980. Generación X, generación sándwich o generación perdida. Gozaron de los adelantos de la educación, los conocimientos científicos y sus aplicaciones a la vida cotidiana. También sufrieron en sus carnes la burbuja y estallido de las puntocom, una crisis de deuda y de empleo galopante, y el súbito encarecimiento del acceso a la vivienda. Encontraron empleo y hoy aspiran a disfrutar de una pensión.
Nacidos antes de 1996. Millennials. Generación de la doble crisis: financiera y Covid. En la memoria de sus mayores está grabada a fuego una crisis mundial severa como fue la 2008, que arrumbó la economía, infló como nunca la bolsa del paro y rebajó durante años los estándares de calidad de vida. Soportan la crisis petrolífera y de precios, desatada por la guerra en Oriente Medio y disfrutan de salarios magros que apenas alcanzan para compartir piso con iguales y en un tercio de los casos para acceder a la compra de una vivienda. Cunde la desafección entre ellos y se plantean si algún día disfrutarán de una pensión.
Nacidos antes de 2012. Generación Z. Son jóvenes que viven amarrados a las órbitas digitales; que se desayunan con noticias de invasiones, bombas y genocidios; que están a punto de llamar a las puertas de un mercado de trabajo que les acogerá con algo que llaman sueldo; y que disfrutarán de las mieles de la tecnología, pero no avizorarán un futuro abierto porque, hoy, nada ni nadie lo puede predecir. Sospechan que no van a disfrutar de una pensión.
Cuatro generaciones, cuatro insondables crisis en las que están presentes como actores principales el precio del petróleo y el precio de la vivienda
Cuatro generaciones, cuatro insondables crisis en las que están presentes como actores principales el precio del petróleo y el precio de la vivienda. De todas salió el mundo desarrollado aplicando esfuerzo, imaginación y dosis de esperanza. Pero superar la actual aún no está a la vista.
El conflicto bélico en Irán camina hacia el enquistamiento y el agravamiento de sus consecuencias. Lo asegura la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva: «prepárense para lo peor, las pérdidas afectadas por conflictos son profundas y duraderas, superando a las que suelen asociarse con las crisis financieras o los desastres naturales».
Una lección emerge en este tiempo histórico jalonado cada década de conflictos bélicos, crisis, o ambas a la vez: el progreso no sigue una línea recta, el progreso se produce a trompicones.

