La firma japonesa estrena la tercera generación de uno de los estandartes comerciales de la marca. Desde su lanzamiento, a España llegó en 2012, el Mazda CX-5 acumula más de cinco millones de unidades fabricadas y vendidas en todo el mundo, una cifra que lo sitúa entre los modelos más importantes en la historia de la firma nipona.
El nuevo SUV de tamaño medio aterriza después de haber creado una alta expectación pues, si bien las primeras unidades llegaron a los clientes en marzo, la preventa se inició en el arranque del segundo semestre de 2025. Y, en este tiempo, se logró una cartera de más de 1.800 ventas, una cifra histórica para el emblema y que evidencia el peso del CX‑5 dentro de la gama y la fuerte expectativa que ha generado la última evolución.
Diseño Kodo evolucionado

El nuevo modelo adopta una evolución del diseño Kodo con una imagen más robusta, segura y refinada, sin perder la identidad que le ha caracterizado desde su lanzamiento. El concepto 'Wearable Gear' define una estética que combina funcionalidad y sofisticación, adaptándose tanto al uso urbano como a las aventuras del fin de semana, tanto para la vida en solitario o en pareja como cuando la familia crece.
Se presenta con un tamaño de 4.690 mm de largo, 1.860 de ancho y 1.695 de alto, mientras que su batalla se sitúa en los 2.815 mm (115 más), unas cotas que se notan especialmente en el interior pues en las plazas traseras logra 64 mm extra para las rodillas y 29 mm para la cabeza. A su vez, las puertas también son 70 mm más grandes lo que facilitan el acceso al interior, algo de agradecer en momentos como la instalación de sillitas infantiles y la sujeción de los más pequeños a las mismas.
Además, la capacidad del maletero se eleva hasta los 583 litros (aumenta en 61), pero si se abaten el respaldo de los asientos posteriores, se instala en los 2.019 litros (mejora en 381). De esta manera, el nuevo Mazda CX-5 no solo crece en presencia sino que, también, gana en connotaciones familiares y versatilidad.
Paso adelante en conectividad
El salto tecnológico se hace patente con la disposición de un cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas personalizable mientras en el centro del salpicadero se dispone una pantalla que acoge el sistema de infoentretenimiento, que puede ser de 12,9 o 15,6 pulgadas (según acabado), al que se puede sumar un heap-up display. De esta manera, se comprueba el salto en conectividad y digitalización en el seno de la marca.
Toda la arquitectura tecnológica del vehículo se ha rediseñado para ofrecer una experiencia más rápida, intuitiva y centrada en el usuario, con un funcionamiento que recuerda al de un smartphone moderno: fluido, accesible y personalizable.
Por primera vez en Mazda, el modelo incorpora el Asistente de Google, con control por voz natural; navegación Google Maps o acceso a Google Play para apps compatibles. Esto significa navegación en tiempo real con tráfico actualizado, control por voz natural sin comandos complicados y acceso a aplicaciones compatibles que enriquecen el día a día a bordo.

Además, el sistema permite actualizaciones remotas (OTA), para mantener el vehículo al día sin pasar por el taller, y ofrece una integración más natural entre mandos físicos, controles táctiles y órdenes por voz. Todo ello consigue que la interacción con el CX‑5 sea más cómoda, segura y cercana a los hábitos tecnológicos actuales, al mimo tiempo que evita posibles distracciones en el trato con la pantalla o los mandos físicos.
Pero la tecnología no está orientada solo a la comodidad del pasajero, también a garantizar la seguridad. Así, la tercera generación del SUV recibe la máxima calificación Euro NCAP, convirtiéndose en la edición con mayor dotación de seguridad activa de su historia. Incorpora la nueva generación de sistemas ADAS de la firma, con mejoras en frenada de emergencia, control de ángulo muerto, detección de fatiga con intervención del vehículo, asistente de cambio de carril y un Monitor 360º con vista See‑Through View que facilita las maniobras en espacios reducidos.
Notable mejora en la dinámica de conducción
Pero los ingenieros de Mazda no se han centrado solo en la tecnología, también en la conducción y las sensaciones al volante. El nuevo Mazda CX-5 mejora amortiguadores, suspensión, barras estabilizadoras y dirección eléctrica para ofrecer una conducción más suave, precisa y natural, fiel al concepto Jinba Ittai que integra a la compañía nipona desde hace años.

A su vez, la reducción de vibraciones y ruido (NVH) también avanza con materiales aislantes adicionales y la incorporación de ejes contrarrotantes en el motor, logrando un habitáculo más silencioso incluso a alta velocidad. No hay que olvidar que se puede encontrar con llantas de 17 o de 19 pulgadas.
Buena parte de culpa de esta gran respuesta está en su mecánica, el nuevo motor gasolina 2.5 e‑Skyactiv G de 141 CV, que sustituye al anterior de dos litros que registra una mejora del 19% de par en regímenes bajos y medios, unido a una caja de cambios automática de seis relaciones. Además, luce etiqueta Eco de la DGT gracias una microhibridación de 24 V coordinado con la nueva frenada eléctrica aunque también está habilitado para una desconexión de cilindros, en rangos moderados para mejorar la eficiencia en el consumo. Y todo sin perder un ápice de capacidad de carga pues puede arrastrar hasta 2.000 kg de remolque.

Con todo esto, presume de unos consumos contenidos, de solo 7 litros a los 100 km si es un modelo con tracción delantera o de entre 7,4 y 7,5 l/100 km. si es tracción total.
Gama simplifica y más equipada
El Mazda CX-5 llega con cuatro acabados disponibles. El primero de ellos, denominado Prime‑Line (que solo tendrá disponible la tracción delantera) cuenta con llantas de 17 pulgadas, faros LED, pantalla de infoentretenimiento de 12,9 pulgadas, frenada de emergencia, Apple CarPlay/Android Auto y cámara de visión trasera. La segunda opción es Centre‑Line y ya se muestra con llantas de 19 pulgadas, head‑up display, portón eléctrico manos libres y conectividad inalámbrica; en tercer lugar estaría el Exclusive‑Line con sistema de audio BOSE, cámara de visión de 360º, asientos traseros calefactados y opcional de techo panorámico.

Y, como acabado más exclusivo, se mostraría el Homura con interior en cuero, iluminación ambiental y máxima carga tecnológica.
Mejor relación calidad/precio y valor residual más alto
El nuevo Mazda CX‑5 llega al mercado con una estrategia de precio y equipamiento claramente orientada a reforzar su competitividad dentro del segmento SUV. A pesar de incorporar más tecnología, más conectividad y una importante mejora en habitabilidad y calidad percibida, el modelo arranca con un posicionamiento más atractivo que la generación anterior, reflejado en una reducción directa de 2.383 euros en su precio de partida frente al modelo de segunda generación.

La gama arranca en 35.200 euros, aunque la campaña de lanzamiento y las opciones de financiación permiten que la versión Prime‑Line se inicie en los 29.995 euros, un PVP especialmente competitivo en un segmento donde la mayoría de los rivales han incrementado precios durante los últimos años. Este enfoque permite a Mazda posicionar al CX‑5 como una alternativa muy sólida para compradores que buscan un SUV equilibrado entre diseño, tecnología, eficiencia y confort.
Oferta especial para renting
A ello se suman soluciones financieras específicas: con cuota desde 165 €/mes en FlexiOpción —incluyendo hasta 10 años de protección y tres mantenimientos—, así como una oferta de renting muy competitiva para quienes buscan una cuota fija y todos los servicios incluidos. En este caso, en la línea de Mazda Renting está disponible desde 426,92 euros al mes (sin incluir el IVA), para un contrato con una duración de 48 meses y un recorrido de 10.000 km al año, una opción que incluye mantenimiento, neumáticos, seguro a todo riesgo sin franquicia, asistencia en carretera y gestión de multas.
La causa de estas cuotas mensuales se sitúa en que el nuevo Mazda CX‑5 se sitúa como referente absoluto en valores residuales dentro del segmento SUV, convirtiéndose en uno de los modelos con menor depreciación del mercado. Los estudios internos y de operadores de renting muestran que, a 36 meses y habiendo realizado 15.000 km al año, el modelo mantiene un valor residual significativamente superior al de sus principales competidores, beneficiado por su elevada demanda, la estabilidad histórica del modelo y el alto reconocimiento del cliente final en el mercado de ocasión. Y esto mientras los rivales sufren una depreciación más acusada debido al aumento generalizado de tarifas y a un mercado de usados cada vez más exigente.
Con todo esto, el Mazda CX‑5 destaca por ofrecer una combinación de calidad percibida, fiabilidad, eficiencia y diseño que lo convierte en un producto muy valorado en segunda mano, reforzando así su coste total de propiedad claramente competitivo tanto para flotas como para particulares.

