La fábrica de Ebro en la Zona Franca de Barcelona se enfrenta a uno de sus momentos cruciales, como es el arranque de la línea M1, en la que se ensamblará todo el coche al completo, dentro de una carrocería que, de momento, ya viene soldada y pintada de China.
El hito, para el que se han enrolado cerca de 300 trabajadores, se producirá en unos pocos días, puesto que ya han pasado los primeros 15-20 coches por la cadena y, de hecho, está previsto que inminentemente empiece la rampa de producción.
De 3 a 20 unidades a la hora en tres meses
Esta arrancará a un turno con un volumen de tres unidades a la hora, que irá subiendo progresivamente, pasando a 6, 10, 18 y 20, entre los Ebro S400 y S700, aunque algunas fuentes fijan un decalaje entre los dos modelos, siendo el primero el inicial y llegando después el segundo. Ambos son los de mayor demanda de la marca hispano-china.
En ese último estadio, cuando se llegue a la veintena cada sesenta minutos, previsiblemente en junio, será cuando se deje la cadena pionera, que lleva operando desde noviembre de 2024, con trabajo sólo de mañana. Esto es así porque a medida que los modelos se vayan incorporando al nuevo sistema, dejan de hacerse en el actual.
En él, sin embargo, está previsto que se mantengan, al menos por ahora, el S800 y el S900, mientras que el Jaecoo 5 se incorporará, en principio, directamente a la M1 en noviembre, mientras que para el Omoda 5 no hay fecha y se plantea para 2027, a pesar de estar anunciado inicialmente para octubre de 2024.
Por el momento, la línea M0, en la que se hacen los SUV en DKD —se ensamblan algunas piezas en vehículos que vienen prácticamente montados—, ha pasado de tres turnos a dos, como estaba previsto y mantiene el ritmo de seis coches cada hora, que es el máximo que puede alcanzar.
Un plazo largo para estampar piezas
El siguiente paso (se realizará antes de la llegada del Jaecoo 5) se dará en octubre-noviembre, cuando se empezarán a hacer las labores de soldadura y pintura del chasis.
Este estadio, además de ser relevante porque supondrá sumar más actividad para Barcelona, implicará incorporar a otros 150-200 empleados, según ha podido saber La Tribuna de Automoción, aunque la mayoría de las fuentes consultadas por este periódico apuntan más hacia la parte alta de la horquilla.
No obstante, las piezas vendrán estampadas de China, por lo que aún no se hará esta actividad en la nave de Montcada i Reixac —en el complejo de la antigua Nissan esta era su labor—. De hecho, se estima que podrían pasar entre tres y cuatro años antes de que en ese centro se hicieran piezas metálicas. Por ahora se ha destinado a la recepción de piezas.
Previsión de Ebro 28.000 unidades
De cara al cierre de 2026, fuentes contrastadas explican que la previsión de la compañía estaría en alcanzar las 28.000- 30.000 unidades, con la gran mayoría de la demanda viniendo de España, ya que los nuevos mercados anunciados, entre los que se incluye el portugués, además de ser de pequeño tamaño aún tienen que desarrollarse con la apertura de los concesionarios.
Por su parte, entre las preocupaciones sindicales se encuentra la elaboración de un convenio colectivo propio del centro para los 1.500 empleados de Ebro y así desvincularse del marco provincial del metal de Barcelona.
Esto es habitual en este tipo de empresas, por su tamaño, pero, además, porque las circunstancias de trabajo son muy diferentes. En este sentido, por ejemplo, hay que recordar que los trabajadores de las fábricas de vehículos están expuestos a movimientos repetitivos y a tiempos pautados por segundos, que no son habituales, por ejemplo, en un taller mecánico.
A pesar de que la compañía no se ha cerrado en banda a negociarlo, los representantes de los empleados de Ebro han señalado que tampoco tiene mucha prisa por hacerlo, ya que el cambio incluirá, por ejemplo, introducir nuevos pluses.

