A pesar de la ampliación del Moves III de 2025 de 381,76 millones de euros aprobada por el Gobierno el 16 de diciembre del año pasado con el fin de asegurar que nadie se quede sin ayudas, ante el agotamiento de los fondos desde noviembre en la mayoría de comunidades, al menos cinco, Madrid, Andalucía, Castilla y León, Navarra y Extremadura —Cataluña y Cantabria no han contestado al formulario de este periódico—, no van a lograr dar salida a toda la lista de espera cuando finalicen la tramitación de los expedientes, incluso aplicando redistribuciones de dinero entre las dos líneas (la 1 de vehículos y la 2 de cargadores) y considerando los desestimientos, denegaciones, minoraciones o caducidades que haya. En este sentido, salvo solución mediante, no se cumplirá el compromiso que transmitió en aquel momento la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, de que nadie se quedará «en la estacada».
Para evitar que haya gente que no reciba el incentivo que le corresponde, las regiones afectadas junto al IDAE tienen que empezar ya a trabajar en la búsqueda de soluciones
Este desenlace resulta totalmente imprevisto y no se puede achacar a una mala praxis del Ministerio, porque a inicios de diciembre, para preparar la inyección extra de recursos, se remitió un requerimiento desde el IDAE a las autonomías para que comunicasen sus necesidades presupuestarias a la vista del exceso de solicitudes y, como aseguran desde el departamento ministerial a este medio, «se atendieron todas en la cuantía que pidieron, en base a sus mejores previsiones». De ahí, salieron los 400 millones que aprobó el Ejecutivo, de los que finalmente solo se transfirieron 381,76 millones, y es que Murcia no requirió ninguna cuantía. Una cifra que, a priori, debería haber sido más que suficiente para cubrir todas las operaciones existentes y las que se añadieron hasta el cierre de ejercicio, toda vez que se hablaba entonces de que había un déficit de más de 300 millones con más de 40.000 expedientes.
Pero la realidad superó a la estadística que manejaban las comunidades —viendo las tasas del Moves 2021-2024 de desestimientos o denegaciones que registraban— y las matemáticas. Madrid, por ejemplo, reconoce que la entrada de operaciones en el último mes fue «muy superior a lo esperado». Por todo ello, y para evitar que haya gente que no reciba el incentivo que le corresponde, las regiones afectadas junto al IDAE tienen que empezar ya a trabajar en la búsqueda de soluciones, aunque sea muy complicado inyectar partidas retroactivamente, como señalan desde la Administración. Si no se resuelve el problema, se expandirá una señal de desconfianza total, que podría contaminar al Plan Auto+, que nacerá a finales de julio, pero que agotará sus fondos a finales de septiembre probablemente. En otra situación de carestía de dinero, considerando que la validez del programa llega al 31 de diciembre, ya pocos se fiarán y se parará el mercado en caso de que el Gobierno no pueda ampliar la dotación de inmediato y anuncie que lo hará.

