La complicada situación geoestratégica a nivel mundial, la hoja de ruta de Bruselas en cuanto a la descarbonización, la entrada de nuevos actores chinos y la necesidad de adaptarse a las innovaciones tecnológicas en materia de conectividad y electrificación llevó a las marcas establecidas en España a dos cifras que, en principio, son contraopuestas, según consta en el Informe Anual 2025 de Anfac.
Por un lado, el beneficio neto se contrajo un 56,3%, hasta registrar 853,8 millones de euros, pero, sin embargo, la inversión no se vio lastrada y, lejos de ello, se incrementó un 24,7%, con 3.197 millones, frente a los 2.434 millones de euros de 2024.
Esta última cifra es relevante, no solo por la subida, sino también porque supone el desembolso más grande desde que hay registros en la asociación de fabricantes españoles, según destacó su director general, José López-Tafall en la presentación de la memoria.
El empleo se contrae un 6,02%
Asimismo, la facturación de las compañías también se incrementó en el ejercicio pasado en un 3,8%, con 80.315 millones de euros, fruto de que en España se vendieron 1.369.095 vehículos (+12,3%) —de los cuales, 1.148.650 (+12,9%) son turismos y de ellos, un 19,6% fueron enchufables, frente a las media de la UE, que es del 25,6%—, acompasado de una subida del precio de los coches. Ambas variantes compensaron una caída de la producción, que fue del 5,7%, con 2.274.026 unidades. Una cifra que nos devolvió a la novena posición mundial, con Brasil en el octavo lugar, aunque Tafall apostó por adelantar al país suramericano cuando las fábricas españolas acaben de ejecutar la transición al vehículo eléctrico.
Esto sí, repercutió en el empleo que bajó de las 57.189 personas que había registradas en 2024 a 53.943, lo que supone un descenso de un 6,02%, a pesar de la entrada de nuevas marcas en el mercado español, que están contratando personal para sus equipos comerciales.
La debilidad de los mercados europeos de Francia y Alemania, que son los principales destinos de las exportaciones de los vehículos made in Spain, dejó la balanza comercial con una caída del 36,3%, aunque sigue siendo positiva con 10.190 millones a favor de los intereses de nuestro país.
De la misma forma, la aportación del sector del auto tampoco fue desdeñable para las arcas españolas, después de incrementar en un 4% la recaudación fiscal en 2025, con 41.995 millones de euros.
En ese punto, cabe recordar, que el ingreso que más ascendió fue el del impuesto de matriculación por la compra de un vehículo nuevo, con un +29%, aunque sólo supone 148.969 euros, al estar exentos todos los coches que emitan menos de 121 gramos de CO2, mientras que la recaudación más cuantiosa la aporta el consumo de carburante, con 23,17 millones de euros (+2,1%)
Auto+ y otros deberes del Gobierno
Dada la aportación de esta industria, y de cara a los siguientes hitos que vivirá la automoción, el director general de Anfac, puso de relieve la necesidad de que España defienda en Bruselas medidas que favorezcan la competitividad de las fábricas, no solo en el Industrial Accelerator Act, sino también en la normativa de emisiones de vehículos ligeros que se aprobará este año, mientras que para los pesados llegará en 2027 En este sentido, López-Tafall apuntó que no será útil una IAA si las normativas de descarbonización lastran a la industria europea y española y recordó que deben hacerse pensando en la velocidad del mercado.
Por otro lado, el directivo apuntó que la intención del Gobierno es que se publiquen las bases y la convocatoria del Plan Auto+ antes de que acabe el mes de julio, lo que impulsará un mercado global que prevén que cierre con 1,23-1,25 millones de turismos.

