viernes, 3 de julio de 2026 - 2:00:30
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El nuevo y agresivo plan de reestructuración de VW

Apelamos a que ambas partes actúen con responsabilidad para que las medidas que se acuerden no sean tan lesivas a nivel social e industrial.

El Grupo Volkswagen presentará el próximo 9 de julio en su consejo de supervisión su nueva propuesta de plan de reestructuración, que concentra alrededor de 100.000 recortes de empleo y la clausura de cuatro fábricas. El fabricante alemán ya cerró un acuerdo considerablemente severo en diciembre de 2024, que finalizó con la supresión de un total de 50.000 puestos de trabajo pero con garantías laborales y para las plantas, al menos, hasta 2030. Si es cierto que se cerró la factoría de Audi en Bruselas en 2025 pero, teóricamente, la compañía se comprometió a buscar alternativas para asegurar el futuro del resto de centros. En esas fechas, la ofensiva china en Europa ya era muy potente y se conocía que iba a seguir incrementándose. Además, la situación en materia regulatoria es mucho más optimista que en aquel entonces para los fabricantes locales y el ritmo de electrificación está superando las expectativas. Aun así, VW apuesta por una reestructuración durísima que rompe el compromiso adquirido con la plantilla de salvaguardar el empleo hasta finales de década.

Siendo conscientes de que el consorcio necesita reorganizarse y adaptar ciertas estrategias para ser competitivo, el anterior plan de ajuste tenía que haber sentado las bases suficientes para no tener que realizar otro tan agresivo solo año y medio después. Algo que no es comprensible ni razonable y que demuestra que la reestructuración previa no fue lo suficientemente efectiva y no estableció los cambios necesarios ni a nivel empresarial ni operativo.

Es obvio que uno de los principales lastres del grupo es la falta de competitividad en Alemania respecto a otros mercados, un asunto que debe solucionar

Por este motivo, apelamos a que ambas partes actúen con responsabilidad para que las medidas que se acuerden no sean tan lesivas a nivel social e industrial. Es obvio que uno de los principales lastres del grupo es la falta de competitividad en Alemania respecto a otros mercados, un asunto que debe solucionar. Sin embargo, se ha demostrado que los planes enfocados recortes masivos en lugar de reformar otras áreas para lograr alianzas con otras compañías o retocar la gama de productos no es una receta efectiva, como ha ocurrido con Nissan. Por otro lado, la reducción del objetivo de producción a ocho millones de unidades anuales deja en claro que existe un exceso de capacidad, pero la solución debe ser ajustar y tratar de reindustrializar ciertos centros bien con otras actividades o bien con alianzas.

VW siempre ha sido un verso suelto en el sector en cuestiones estratégicas y debe abandonar esta postura. Por ejemplo, una buena opción para reducir la inversión podría ser electrificar Seat a través de un fabricante chino, siguiendo la línea de otras automovilísticas europeas. En definitiva, el nuevo plan se debe realizar con equilibrio, mesura y a través de análisis certeros. En juego está el futuro de la compañía y, si la dirección no consigue llegar a un consenso, también el suyo.

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