El Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen volverá a votar el 4 de septiembre el nuevo plan de reestructuración de la compañía, luego de que no saliera adelante en la última reunión de julio. Antes de la cita, el máximo ejecutivo, Oliver Blume, ha lanzado un mensaje sobre la cruda realidad que atraviesa su estructura competitiva en Alemania, donde los costes laborales de sus fábricas duplican los de otros centros europeos similares. Sin embargo, su enfoque es constructivo y muestra la intención de tratar de evitar una reorganización traumática, afirmando que el cierre de plantas será la última opción.
Un discurso positivo acerca de un proceso que debe hacerse de manera consensuada y garantizando un futuro sostenible para el consorcio, además de evitar que sea dramático a nivel social. Por otro lado, se antoja crucial que el mismo se realice dentro de los marcos del Consejo de Supervisión y de la Ley Volkswagen, ya que el buscar resquicios legales para sacarlo adelante podría ser contraproducente para el devenir de la automovilística y provocar una ruptura en la paz social.
A pesar de que es imposible que la situación internacional no preocupe en las fábricas españolas del grupo, lo cierto es que tanto en VW Navarra como en Seat Martorell se tiene la sensación de que se han hecho los deberes en las plantas y a nivel de administraciones y que podrán capear la tempestad.
La llegada de los eléctricos Skoda Epiq y VW ID. Cross conllevará la activación de un turno de fin de semana en 2027 con alrededor de 1.300 efectivos, de los que 1.050 serán nuevas contrataciones
En el caso de la primera, de hecho, la llegada de los eléctricos Skoda Epiq y VW ID. Cross conllevará la activación de un turno de fin de semana en 2027 con alrededor de 1.300 efectivos, de los que 1.050 serán nuevas contrataciones. A mayores, Landaben prevé que los siguientes ejercicios superarán al récord histórico de 2011 cuando se hicieron 353.353 unidades. Además, a las incorporaciones previstas para la factoría navarra, se sumarán otras 1.300 a la industria auxiliar, según desveló la presidenta de la comunidad foral, María Chivite.
Por su parte, en Seat Martorell, con el proyecto de los cero emisiones Cupra Raval y VW ID. Polo, el futuro también se vislumbra en positivo a falta de que se materialice la segunda plataforma. En este sentido, el CEO del consorcio alemán afirmó el 3 de junio que a finales de década habría que estudiar la llegada de esta nueva arquitectura, aunque sí aseguró «que vienen coches». No obstante, estás declaraciones fueron previas a la presentación del plan de reestructuración de la compañía, pero se entiende que este ya se habría debatido por la dirección con anterioridad.

