KPMG insta a las empresas españolas a incorporar la incertidumbre de manera estructural en sus planes estratégicos para proteger su competitividad ante la creciente inestabilidad geopolítica, económica, tecnológica y regulatoria. En su informe 'Zoom, preparados para la disrupción', la consultora identifica seis grandes factores que están transformando el entorno empresarial: la volatilidad energética, las alteraciones en las cadenas de suministro, los riesgos regulatorios y arancelarios, la inflación, la inteligencia artificial y la ciberseguridad.
«La disrupción ya no es coyuntural, es estructural. Las empresas tenemos que asumir que estos episodios forman parte del escenario base», afirma el presidente de KPMG en España, Juanjo Cano. El directivo sostiene que las compañías deben anticiparse y adaptarse con rapidez para seguir tomando decisiones de inversión y crecimiento, en lugar de permitir que la incertidumbre trastorne su actividad.
Uno de los principales focos de preocupación es la regulación. El 47% de los empresarios españoles sitúa los cambios normativos entre los principales retos para sus compañías a medio plazo, según los datos de 'Perspectivas 2026' recogidos en el informe. KPMG advierte de que las exigencias regulatorias han dejado de ser únicamente una cuestión de cumplimiento, ya que también condicionan la rentabilidad de las inversiones, la asignación de capital y las decisiones sobre dónde desarrollar la actividad empresarial.
Por otro lado, la energía constituye otro factor determinante, especialmente para las industrias con un consumo elevado, como es la automotriz. La volatilidad de los mercados y las diferencias de costes entre regiones pueden influir en las decisiones de inversión y localización industrial, a la vez que la electrificación de la economía y el auge de los centros de datos y de las aplicaciones de IA incrementan la presión sobre determinadas infraestructuras energéticas. En este contexto, garantizar un suministro seguro, suficiente y competitivo adquiere una importancia estratégica.
Cadenas de suministro más resilientes y la IA
El documento también pone el foco en la fragilidad actual de las cadenas de suministro. En este sentido, recomienda priorizar «criterios de resiliencia, seguridad de abastecimiento y capacidad de producción» frente al modelo clásico enfocado en maximizar la eficiencia. De esta manera, apunta a que diversificar proveedores, reducir las dependencias críticas y una mayor visión sobre el grueso de la cadena de valor pueden ser medidas clave para preservar la competitividad.
Además, la industria de la automoción tiene un carácter global y es altamente sensible a las tensiones geopolíticas y a las consecuencias de las disputas arancelarias.
La inteligencia artificial es otro de los grandes vectores de transformación identificados por KPMG. La consultora considera que la diferencia competitiva no dependerá únicamente de acceder a esta tecnología, sino de integrarla en la estrategia de negocio y escalar su aplicación a los procesos empresariales. Su uso puede contribuir a «elevar la productividad, impulsar la innovación, mejorar la relación con los clientes y acelerar la toma de decisiones». Asimismo, la ciberseguridad adquiere una relevancia paralela. El 39% de los empresarios españoles considera prioritaria la inversión en este ámbito, según 'Perspectivas 2026'.
Ante este panorama, KPMG plantea pasar de una gestión reactiva de incidentes aislados a una planificación que contemple escenarios alternativos y la interacción entre riesgos. La consultora propone reforzar la inteligencia regulatoria y geopolítica, incorporar distintos escenarios energéticos a las decisiones estratégicas, diversificar proveedores, aprovechar las oportunidades de la IA y mejorar la ciberresiliencia.















































