Nissan o Volkswagen son algunos de los fabricantes de automoción que se han visto obligados a llevar a cabo agresivos plantes de reestructuración para hacer frente a los diversos retos que atraviesa el sector, como la fuerte competencia china o los aranceles estadounidenses. La última en unirse a la lista es Jaguar Land Rover, que ha confirmado que llevará a cabo un recorte de 4.000 empleos en los próximos dos años, es decir, un 9% de los 44.000 empleados globales de la empresa.
A falta de confirmarse todos los detalles del plan, se sabe que la mayor parte de estas pérdidas de empleo afectarán al Reino Unido y, según la compañía, no estarán vinculados directamente a la producción sino que se darán en áreas como ingeniería, informática, comunicaciones, ventas, recursos humanos y marketing, de forma voluntaria siempre que sea posible.
Con esto prevé que logrará reducir sus costes en 1.700 millones de libras (unos 2.000 millones de euros). Además, pretende reducir su punto de equilibrio hasta unas 300.000 unidades anuales, ya que durante el pasado ejercicio comercializó 352.389 vehículos y registró unas pérdidas antes de impuestos de 200 millones de libras, mientras que en su trimestre más reciente los ingresos descendieron casi un 10% y el beneficio antes de impuestos cayó un 69%, hasta 109 millones de libras.
«La industria automovilística se enfrenta a desafíos significativos, con cambios tecnológicos en medio de una intensa competencia y una incertidumbre geopolítica continua», señaló el consejero delegado de JLR, PB Balaji, a los medios de comunicación.
Pese al ajuste de plantilla, la compañía mantiene sus planes de inversión, según los cuales JLR prevé destinar entre 15.000 y 18.000 millones de libras (entre 17.475 y 20.970 millones de euros) durante los próximos cinco años a electrificación, tecnologías digitales, fabricación avanzada y mejoras en la experiencia del cliente. Asimismo, ha anunciado el lanzamiento de cinco nuevos productos durante los próximos 12 meses.
Unite reclama medidas para reducir el impacto laboral
El sindicato Unite ha reclamado a JLR y al Gobierno británico que exploren todas las alternativas disponibles para limitar las pérdidas de empleo. Para ello, su secretaria general, Sharon Graham, tenía previsto reunirse con Balaji junto al secretario de Estado de Empresa, Jonathan Reynolds, ayer, 8 de septiembre, aunque finalmente el encuentro fue pospuesto. El sindicato también mantiene conversaciones con Richard Parker, alcalde de West Midlands.
«Aunque los recortes previstos no afectarán a la huella industrial del Reino Unido ni a su cadena de suministro, debemos asegurarnos de que no se deja ninguna opción sin explorar para mitigar estas pérdidas de empleo en la altamente cualificada plantilla de trabajadores no vinculados a la producción», afirmó Graham.
La dirigente sindical también señaló que existen diferencias entre los mensajes trasladados a la plantilla sobre el calendario y el alcance de las medidas y pidió una aclaración inmediata. Graham recordó, además, que Unite participó en la obtención de la línea de financiación pública de 1.500 millones de libras (1.745.63 millones de euros) para JLR tras el ciberataque.
«No puede ser aceptable que los trabajadores vuelvan a pagar el precio por fallos que no son responsabilidad suya», añadió. Y es que, según Graham, el sector afronta desde hace años problemas derivados de la falta de inversión, los mandatos sobre vehículos de cero emisiones y los elevados costes energéticos industriales.
A su vez, el responsable nacional de Unite, Des Quinn, calificó la situación de «increíblemente preocupante y estresante» para los trabajadores de JLR y aseguró que el sindicato está trabajando para conseguir «el mejor resultado posible» para sus afiliados.

